jueves, septiembre 15, 2011

La mia estate

Me hace gracia ese grupo que hay en Fb que se llama: "Me encanta el verano, es mi día favorito del año".
Aquí en Coruña la cosa no ha estado demasiado bien meteorologicamente hablando y este verano, estuvieras donde estuvieras, siempre había alguien quejándose del tiempo.
Y por supuesto, en cuanto sale un rayito de sol, todo el mundo sale corriendo hacia la playa como si no hubiera un mañana.

Poco a poco estoy asentando mi vida en esta ciudad y este es el primer verano entero que paso aquí (si obviamos una semana por las "casi" rías baixas y otra en Madrid). Ayer, después del trabajo, Él y yo nos acercamos al centro para dar una vuelta. Bajamos por el paseo marítimo desde Riazor y fue una pena no llevar el bikini, porque me habría tirado al agua de cabeza.
La intención era dar una vuelta por Calle Real, pero conseguí convencerle de que antes bajáramos a dar un paseo por la orilla...

Había una luz preciosa de "casi" atardecer, muy poca gente en la arena, algunos chavales haciendo surf o intentándolo e íbamos hablando de tonterías sin mucha importancia y me sentí afortunada por estar en ese lugar viviendo ese momento.
Más tarde subimos la enorme escalinata de Orzán y nos adentramos en las callejuelas del centro dirección a el Caffé Vecchio, donde sirven (a mi parecer) uno de los mejores cappuccinos que puedes probar por estos lares (y he probado muchos).
Pasamos por delante de la Bombilla y una vez más me pregunté qué gracia tiene comerte un pincho de pie, en una callejuela, sobre todo si con una mano sujetas un plato de plástico y con la otra, una cerveza.

El resumen del verano, más o menos, es esto:

- Ponerse las gafas de buceo, tubo en la boca y a descubrir el fondo del mar... sabíais que en la playa de Riazor, muy cerca de la orilla, hay unos peces ENORMES?

- Descubrir pequeños paraisos a una horita y media de casa. Playas preciosas de arena blanca y fina, aguas cristalinas en miles de tonos de azul, y lo mejor: no están invadidas por los turistas!

- Pasar de un día de verano de lo más caluroso a un día de otoño casi invierno, a un día de primavera de lo más agradable... y así.

- Una semanita en casa de mis padres, para comprobar que hay cosas que nunca cambian.

- Hacer nuestra primera hoguerita de san Juan, Él, una botella de vino y yo y saltarla... y pedir deseos aunque... ¿qué más se puede pedir?

- "Churrascada" con los familiares de Él en una finca perdida en medio del campo y darse cuenta de las muchas similitudes que hay entre nuestras familias. Sentir que te tratan con mimo y cariño, que te cuidan.

- Descubrir los secretos de "Punta da Barca" y todo lo que cuentan sus piedras.

- Sacar mi vena "cabra montesa" para trepar montañas y ganar un premio único: unas vistas increíbles.

- Reencontrarme con P. en una estación de tren, despedirnos en el areopuerto, echarla de menos aunque sea insoportable.

- Tirarnos en la playa con la única misión de no quemarnos, relajarnos y disfrutar de los días libres... darnos cuenta de que somos culos inquietos, ir corriendo a casa a hacer el petate y a explorar nuevos mundos!

- El atardecer en Cabo Vilán y sus lagartos gigantes...

...y en resumen sentir que tengo suerte!

1 comentario:

maba dijo...

me encanta cómo describes mi tierra a tus ojos...

cómo lo cotidiano, el día a día tiene magia..y, sinceramente, felicitarte por haberla encontrado (hay gente de aquí que no sabe ni que existe)

besos