viernes, junio 03, 2011

Lavoro

Y un buen día, en plena crísis, en la época en la que encontrar un empleo de mileurista a jornada completa equivale aproximadamente a que te toque el gordo de Navidad, a que no adivinais quién encontró de la noche a la mañana un trabajo de mileurista con contrato indefinido a realizar desde casa y sin buscarlo siquiera?

Septiembre 2010: Una TazadeCafé renuncia a su anterior trabajo para perseguir el amor. Qué romántico, qué idilico... qué idiota, que dirian muchos. No es que el trabajo fuera una maravilla, pero era un trabajo y tal y como está el panorama... todos a mi alrededor empezaron a echarse las manos a la cabeza.
Después de enfilar la cola del paro de Collado Villalba (sí, justo en esa época salió por televisión dicha cola por la gran cantidad de gente que acudía y un lío que se montaba todas las mañanas entre los que se tiraban a esperar a que abrieran el chiringuito desde las 4 de la mañana y los listos que aparecian a las 8.55 y pretendían colarse) y de que me negaran la prestación que bien merecía después de 10 años trabajando y pagando mis impuestos, por cuestiones burocráticas absurdas, ya me veía vendiendo bisutería artesanal ilegalmente en el paseo marítimo coruñés.

Una mañana de finales de septiembre, estando tirada en el sofá delante de la tele como buena parada que era, lanzando improperios cada vez que en el telediario se hablaba de parados y de desempleo, con el portátil encima de las piernas, me llegó un mail.

Una amiga me pedía ayuda en nombre de su jefe, para traducirle un párrafo de texto del castellano al italiano. Su jefe estaba desesperado y le urgía mucho, estaba dispuesto a pagar lo que quisiera con tal de que le hiciese la traducción en el día.

Un párrafo de 3 líneas que traduje sobre la marcha sin darle ninguna importancia y le mandé 10 minutos después, indicandole que por tres líneas me parecía vergonzoso cobrar nada cuando (esta parte era solo para ella, no para el jefe) era una pobre parada desgraciada que estaba tirada en su sofá viendo a la Ana Rosa Quintana italiana en la Rai sin hacer nada.

La cosa se quedó en eso hasta que una mañana me llegó una llamada al móvil:

- Diga?
- OtraTaza? Buenos días, soy Mr.J., el jefe de tu amiga V.
- (Oh my good) Buenos días! (what the fuckkk???)
- Tienes la tarde libre mañana?
- (qué confianzas son estas?) mmm... mañana... mañanaaa... (espera que miro mi agenda de parada...) sí, creo que sí, por?
- Me gustaría que me acompañaras a una reunión.

No sé qué me llevó a presentarme ahí sin hacer más preguntas. Fui, más que pensando en un empleo, pensando en distraerme de mi situación, mover el culo del sofá y en echarle un cable al jefe de mi amiga V. en nombre de ella, quieras que no, siempre sería un punto a favor de mi amiga de cara al jefe.

La cosa consistía en ir a ver a un cliente italiano y presentarme como la nueva traductora de su proyecto. Yo me lo tomé a cachondeo, como un paripé y por eso fui muy relajada y natural. Si hubiese sabido que todo iba en serio habría sido un manojo de nervios, porque en eso me convertí, de la noche a la mañana, traductora de un gran proyecto, con la condición de poder trabajar desde casa (la empresa está en Madrid).

Dos semanas después ya tenía el contrato en la mano.

Otro día contaré cómo de traductora pasé a ser la maquetadora de una revista para una famosa cadena de supermercados y de nuevo diseñadora de páginas webs para la misma empersa.

Creo que está clara la moraleja:

Haz el bien y no mires a quién, puede que alguien te contrate y todo :)

1 comentario:

maba dijo...

enhorabuena!!!!!!

me alegro muchísimo por ti!! porque estoy segura de que te apetecía tener un trabajo.. y además, sin tener que sufrir una búsqueda...

una gran noticia

besos