viernes, febrero 06, 2009

Sushi para principiantes*

Sábado noche, reunión con las "chicas" para ponernos al día y como siempre, probar algún restaurante nuevo.
Toca sushi, aunque, todo hay que decirlo, sushi-trampa, puesto que ahí no había nada crudo excepto algún que otro cachito de atún despistado y diminuto.
SushiOlé... el nombre ya lo dice todo sobre lo fiel a la comida japonesa que pude llegar a ser esta franquicia, pero aquí ninguna es experta en eso.

La verdad es que en estos casos la comida suele ser lo de menos, como mucho puede llegar a ser motivo de risas cuando después de masticar durante 15 minutos "el aperitivo", descubres que lo que estás intentando ingerir es un trozo de piel de salmón frita, con escamas y todo.
Mejor no preguntar, ya lo digo yo siempre.

Una mamá/ama de casa, una secretaria, una bióloga y una diseñadora gráfica poniéndose al día delante de un barquito de madera lleno de... vete a saber qué.
No penseis en "Sexo en NY", nosotras no tenemos tanto glamour ni dinero para llevar zapatos tan caros.

V. nos habla sobre los progresos de su hijo de tres años y el orinal.
Desgraciadamente aún no ha conseguido quitarle los pañales y la cosa va para largo. Es lo más indicado durante una cena en la que no tienes ni idea de qué es lo que estás comiendo.
Supongo que V. no ha caído en la cuenta de que, cuando no tienes hijos, intentas evitar los temas escatológicos en la mesa.
Pero, hey, somos mujeres adultas, podemos hablar de esfínteres y comer al mismo tiempo ¿no?

Y quién nos iba a decir a nosotras hace unos años que tendríamos una conversación de este tipo, cuando la misma V. aseguraba, tras la ruptura con el enésimo ex, que lo único que quería era morir en algún rincón, vodka con limón en mano.
Ahora que no hace más que repetir "soy madre, no puedo hacer eso" e incluso ha empezado a vestir de manera sobria, parece mentira que haya sido un pendón desorejado en el pasado y cuando se lo recuerdo nos morimos de risa.

En vistas de los últimos y desastrosos acontecimientos lo necesitaba, porque aunque no sea capaz de contarles mis desgracias buscando consuelo, siempre salgo de nuestros encuentros con las pilas más cargadas.

Ya ha pasado un tiempo prudencial... Otra Taza de Café vuelve a ser un blog libre :)

*es el título de un libro de Marian Keyes