viernes, noviembre 21, 2008

Sin excusas

Analicemos esta situación:

Te encuentras con un conocido/semiamigo por la calle al que no ves hace 8 o 9 siglos.
Se para, te saluda rápidamente y sin muchas ganas, te pone alguna excusa para irse rápidamente y desaparece mientras tú le sueltas un: llamame un día de estos y quedamos, ehhh!
Palabras que se quedan en el aire porque ya está a a tomar por saco del sitio en el que te encuentras.

Esa persona no te llama, ni un día de estos ni un día de aquellos.
Y como el mundo es un pañuelo (y sus medidas de seguridad para no volver a cruzarse contigo nunca más no funcionan como deberían) te lo vuelves a encontrar..

Y a ti no se te ocurre otra cosa que decirle: "Quedamos en que me llamarías, pero no me has llamado ¿por qué?"

¿No es absurdo?
¿Por qué una persona no llama?
Pues (normalmente) una persona no llama porque no tiene ganas, básicamente.
Y si una persona no tiene ganas de llamarte ¿para qué insistir? ¿en qué te puede beneficiar que una persona que prácticamente pasa de tu cara te llame?

Es un poco como cuando alguien te da un toque para salir y tú te inventas mil excusas porque no te apetece, porque no tienes la suficiente confianza como para soltarselo así tal cual y entonces en lugar de dejarte en paz y otro día será, va solucionando esas excusas para que no puedas seguir diciéndole que no.

Es que... tengo un entierro
Ah, pues voy contigo

Es que... tengo que cuidar de mi abuela y...
Jo, me encantan las abuelas! Voy para allá y te ayudo.

Soy una mujer madura (?¿) y ya va siendo hora de aprender a decir una serie de cosas sin sentirme mal por ello.

NO. NO. NO.
NO ME APETECE.
NO TENGO GANAS.
PREFIERO HACER OTRAS COSAS.

Tengo la impresión de que cada día pareceré más borde, pero lo necesito, por mi bienestar físico y mental.

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