martes, noviembre 25, 2008

Ops

Creo que mi padre ha descubierto el título de mi blog y por eso voy a mantenerlo cerrado al público durante dos o tres semanas... hasta que con un poco de suerte se le olvide el tema.

Supongo que pasado ese tiempo volveré a desbloquearlo, aún así, si os interesa seguir leyendo mis chorradas podeis escribirme un correo a otratazadecafe@gmail.com, os enviaré una invitación para que podais seguir entrando.
No es imprescindible que hayais dejado comentarios alguna vez para hacerlo.


Me da una pena tremenda :( pero si él leyese algunos de los post que he publicado aquí creo que me daría algo.

Lo dejo en abierto hasta mañana, porque sé que él no tendrá acceso a ningún ordenador hasta entonces...

viernes, noviembre 21, 2008

Sin excusas

Analicemos esta situación:

Te encuentras con un conocido/semiamigo por la calle al que no ves hace 8 o 9 siglos.
Se para, te saluda rápidamente y sin muchas ganas, te pone alguna excusa para irse rápidamente y desaparece mientras tú le sueltas un: llamame un día de estos y quedamos, ehhh!
Palabras que se quedan en el aire porque ya está a a tomar por saco del sitio en el que te encuentras.

Esa persona no te llama, ni un día de estos ni un día de aquellos.
Y como el mundo es un pañuelo (y sus medidas de seguridad para no volver a cruzarse contigo nunca más no funcionan como deberían) te lo vuelves a encontrar..

Y a ti no se te ocurre otra cosa que decirle: "Quedamos en que me llamarías, pero no me has llamado ¿por qué?"

¿No es absurdo?
¿Por qué una persona no llama?
Pues (normalmente) una persona no llama porque no tiene ganas, básicamente.
Y si una persona no tiene ganas de llamarte ¿para qué insistir? ¿en qué te puede beneficiar que una persona que prácticamente pasa de tu cara te llame?

Es un poco como cuando alguien te da un toque para salir y tú te inventas mil excusas porque no te apetece, porque no tienes la suficiente confianza como para soltarselo así tal cual y entonces en lugar de dejarte en paz y otro día será, va solucionando esas excusas para que no puedas seguir diciéndole que no.

Es que... tengo un entierro
Ah, pues voy contigo

Es que... tengo que cuidar de mi abuela y...
Jo, me encantan las abuelas! Voy para allá y te ayudo.

Soy una mujer madura (?¿) y ya va siendo hora de aprender a decir una serie de cosas sin sentirme mal por ello.

NO. NO. NO.
NO ME APETECE.
NO TENGO GANAS.
PREFIERO HACER OTRAS COSAS.

Tengo la impresión de que cada día pareceré más borde, pero lo necesito, por mi bienestar físico y mental.

lunes, noviembre 03, 2008

Remedios

Notar como, poco a poco, el ibuprofeno va haciendo efecto y el dolor va desapareciendo gradualmente es una sensación maravillosa.

No entiendo a esas personas que, aunque estén muriendo de dolor, se niegan a tomar una pastilla.
Mi hermano, por ejemplo, es capaz de pasarse un día entero quejándose de algún dolor, incluso el de muelas que es de lo peor que hay, pero por sus santos coj... ejem... no se toma un medicamento ni aunque lo maten.
Y me dan ganas de decirle: o te tomas la pastilla o te callas, lo que ocurre es que no queda bonito ensañarse con alguien que ya lo está pasando mal de por sí.
¿Por qué se quejará si tiene la solución en su mano y no quiere solucionarlo?

Aunque bien pensado, con otro tipo de "dolores" nos ocurre un poco lo mismo a todos, nos quejamos pero no hacemos nada para arreglarlo.
Claro que aliviarlos no es tan sencillo como tragarse un medicamento... a veces hay que tragarse el orgullo que es mucho más amargo que un Espidifen.

Mejor no os cuento dónde he estado metida los últimos 10 días, sólo diré que he dormido 9 noches seguidas en una silla muy incómoda y que para el dolor de espalda, por suerte, sí que hay pastillita.