jueves, mayo 03, 2007

Tres en un burro

Cuando éramos pequeñas, a mi hermana mayor tuvieron que ponerle gafas.
Por lo visto una profesora se dio cuenta de que no conseguía leer la pizarra y la puso en la primera fila.
Aún así, seguía sin leerla.
Es miope y para aquel entonces ya tenía bastantes dioptrías.

El día que volvió de la óptica con sus gafas nuevas de pasta rosa, yo me moría de envidia.
Tonterías de niña, me encantaban las gafas de mi hermana mayor.
Cada dos por tres le pedía que me las dejara, pero ¡horror! no podía ver cómo me quedaban porque cuando las llevaba puestas y abría los ojos, me entraba un mareo horrible y lo veía todo borroso, imposible mirarme en un espejo.
Pero me las ponía igualmente, claro.

"¿¿Y qué?? ¿¿Cómo me quedan??"
Y ella, que sin gafas no ve nada, contestaba:
"Muy bien, estás muy guapa. A ver, abre los ojos"
Yo abría los ojos, un segundo.
"Con los ojos abiertos te quedan mejor todavía"
"Joooooo, yo quiero unas gafas como las tuyas"
"No seas tonta, es un fastidio, luego te las quitas y no ves nada"
"¿¿¿¿Nada de nada????"
"Hombre... algo sí, pero poco"
"¿Pero cómo es eso? No me lo puedo imaginar"
"¿Te acuerdas de cómo pintábamos los árboles cuando éramos más pequeñas? Con un palo marrón abajo y un borrón verde arriba, sin ramas ni nada? Pues, de lejos, así es como veo sin gafas"

Me partía de risa.
Nos poníamos en una ventana por ejemplo y yo le decía que se quitase las gafas.
"A ver, cómo ves ese toldo de ahí en frente?"
"¿Toldo? sólo veo una mancha roja"
"¿Y ese coche de ahí?"
"No lo distingo muy bien. Sé que es azul y es pequeño"

Hasta hace poco, ella ha sido la única y oficial "cegata" de la familia.

Pero hace un tiempo, estando en un restaurante con mi padre y mis hermanos, todos conseguían leer la pizarra con el menú, que se encontraba a escasos metros de nuestra mesa.
Todos menos yo.
Y me decían con los ojos como platos: ¿De verdad que no lo ves? ¿De verdad que no distingues esas letras?
¡Que no! Que sólo veo un borrón.
Bueno, quizá enfocando un poco... entrecerrando los ojos... poniendo cara de oriental... M.... e.... N... u...
Claro, pero eso estaba en mayúsculas.
Lo demás... Lo demás seguía pareciéndome un borrón y no había cara de china que lo evitase.
Pero me dije: Bah, esa pizarra escrita a mano... las mayúsculas he conseguido verlas... para qué me voy a preocupar.

Más adelante, en el supermercado, mi madre me dijo:
"Ves ahí, donde pone "CONSERVAS DE PESCADO" y trae unas latas de atún. En aceite de oliva, no te equivoques"
Y allá que me fui...
...y acabé en el pasillo de las zapatillas, porque eso de "CONSERVAS DE PESCADO" no lo veía.
Pensé: bueno, será la típica "vista cansada", para qué me voy a preocupar.

Después, entré en un bar a comprar unas CocaColas y de repente ví que se acercaba un señor todo decidido y yo pensando: Socorro, y este qué quiere?
"¿Qué? ¿Tú ya ni saludas?"

Era mi ex y yo no le había reconocido.
Y me dije: claro, ahora se ha dejado el pelo largo ¿cómo le iba a reconocer?

Viendo con Mr.N. algunos capítulos de una serie.
Uno de los personajes habla en japonés. Toca leer los subtítulos.
Mr.N: Qué ha dicho?
Yo: mmnnn... pues... la verdad, ni idea
Mr.N: Espera, que rebobino a ver si ahora te da tiempo a leer
Yo: no si... aunque dejes la pantalla fija mil años... No lo veo!!!
Mr.N: !!!!
yo: Qué? Si tú tampoco lo ves
Mr.N.: ya, pero ya sabemos que yo estoy cegato
(Luego me mira como si acabase de hacer un descubrimiento)
Ostrasss, tú también estás cegata!!!

Luego me salté una salida en la autopista por no conseguir leer el cartel y ayer llegué de mi último viaje con un dolor de cabeza horrible, de tanto forzar la vista.

No sé si es hereditario o la culpa la tiene este maldito ordenador y las más de 8 horas diarias que me paso delante de esta pantalla, pero creo que ya es oficial:
no veo tres en un burro.

Y ahora ya no me hace tanta ilusión lo de las gafas :(

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