jueves, octubre 05, 2006

Fragile

Un fin de semana de relax con Mr. N. que se torció un sábado y se convirtió en una de las peores pesadillas que he tenido.
Salas de espera, batas verdes, batas blancas, camas, camillas, pasillos...
No voy a escribir otro post sobre hospitales, ya sabemos todos más o menos de que va el tema, ¿no?

He vuelto a casa después de veinte días de infierno y me he sorprendido al darme cuenta de que efectivamente "sólo" han sido veinte y no una eternidad, como me había parecido, y todo está más o menos igual que antes.
Mi padre dice que algo ha cambiado en la expresión de mi cara, pero me miro en el espejo y me veo exáctamente igual que siempre.

Me despierto por las noches sin saber muy bien dónde estoy y de vez en cuando tengo la impresión de que, con un simple roce, me rompería en mil pedazos, pero dentro de lo que cabe estoy bien.

Creo que hay por ahí un montón de post nuevos que no he leído y que merecen una tarde de colacao calentito, sofá y manta, ahora que POR FIN ha llegado el fresco.

Me da que no os librareis de mí...