martes, mayo 30, 2006

Decepciones

Estaba dándole vueltas al tema de las decepciones.
Cuantas veces he tenido que oír a alguien quejándose por mi forma de actuar y reprochándome una decepción a causa de mis actos o de mi forma de pensar.

Alguien esperaba algo de mi y obtuvo otra cosa.
Alguien creía que ante determinadas situaciones actuaría de una manera, pero actué de otra.
Alguien quería escuchar unas palabras que nunca salieron de mi boca.
Alguien daba por hecho que me pondría de su parte y no lo hice.

A pesar de que nunca prometí nada al respecto, de que jamás dije ni hice nada para hacerle pensar que habría hecho las cosas de determinada manera.

A pesar de que simplemente haya sido yo en todo momento y nada más.

"Yo creía que no eras así, me has decepcionado".

Tengo que reconocer que estas palabras, al contrario que a muchas otras personas, me causan un extraño efecto.
No me entristecen, no me hacen sentir culpable, no me hacen daño ni tocan mi conciencia lo más mínimo.

Simplemente me cabrean.
Quizá porque a mí nunca se me ocurriría decirle a alguien que me ha decepcionado si jamás me ha prometido nada.
Y aunque lo hubiese hecho no usaría la palabra decepción.
Para mí las decepciones, en muchos casos, no las causan los demás, nos las causamos solitos, por esperar cosas que son solamente fruto de nuestra imaginación.
Y me parece absurdo echarle en cara a alguien las propias decepciones.
Como queriendo decir que esa persona no ha estado a la altura de tus
expectativas.

¿Y quienes somos nosotros para juzgar a qué altura ha de estar otra persona?

Tal vez es por eso que tanta gente insiste en repetir la frase "no te prometo nada".
Parece que la gente tiende a dar por hechas demasiadas cosas.
Ese es el problema.

Y muchos pretenden demasiadas cosas de los demás.

"Yo creía que no eras así, me has decepcionado".


Lo siento...
Pero el problema lo tienes tú.

jueves, mayo 25, 2006

El friki-test

Parece mentira, tengo por ahí dos post un poco más "serios" y ¿qué posteo?
Mi resultado en el friki test!

Saqué un 20,9%, así que no me preocuparé de momento.

Y tú cuánto eres de Friki??


Pd.: alguna pregunta sobre idiomas me ha recordado a cierta personita :P

lunes, mayo 22, 2006

Los clientes y la orientación

En la oficina en la que trabajo me siento justo en frente de la puerta del piso superior, que es por donde pasan todos los clientes que suben a por el albarán que entregan los comerciales para que después puedan pasar por almacén a recoger la mercancía.
Al lado se encuentra la puerta del wc.
Estoy escondida detrás de mi monitor de 17" pulgadas, y cuando oigo que la puerta se abre, asomo un poco la cabeza y saludo. Por educación más que nada.
La secretaria hace un gesto con la cabeza y suelta una especie de gruñido a modo de saludo. Entre el teléfono, el telefonillo y los clientes que entran está un tanto saturada.
M. es uno de nuestros clientes.
Es un hombre bajito de mediana edad, cara simpática y expresión bonachona.
Entra con una sonrisa de oreja a oreja y hace siempre comentarios sobre la necesidad imperiosa que tenemos la secretaria y yo de tener una bonita planta en la entrada.
Tiene razón, la entrada está bastante desangelada y una planta quedaría genial.
Le reímos las gracias mientras se encamina hacia la mesa de uno de nuestros comerciales.
Después de un rato, vuelve a pasar por delante de nosotras agitando el albarán que le acaban de entregar.
Hace de nuevo los mismos comentarios sobre la planta que no tenemos.
Agarra el pomo de la puerta, se gira, dice adiós con la manita.
Sonrío con todos los dientes y después empiezo a reírme.
Debería decir algo pero la risa me lo impide. Me muerdo la lengua.
Le devuelvo el gesto, le saludo con la mano, como los niños pequeños.
Me devuelve una sonrisa confusa, desaparece y cierra la puerta a sus espaldas.
La puerta del baño.
Después de unos segundos, aparece de nuevo con la cara como un tomate. Mira a su alrededor, me mira.
Intento aguantarme la risa pero no puedo.
Me imagino qué habrá pensado cuando se ha visto de repente delante de un inodoro cuando lo que él esperaba encontrar eran unas escaleras.
M. abre la puerta de la salida pero antes de cruzarla asoma la cabeza, por si acaso.
Esta vez no me saluda.


Esta escena se repite varias veces a lo largo del día, protagonizada por varios clientes, a pesar de que para evitarlo hace meses colocamos un cartel bien grande de "SALIDA" sobre la puerta. Lo peor de todo es que me da la risa y no soy ni siquiera capaz de hacerles sentir mejor diciéndoles que le pasa lo mismo a todos. Se van avergonzados, aunque es una tontería.

Al final acabaré haciendo un estudio sobre la orientación del ser humano.

jueves, mayo 11, 2006

Superando fobias...

Desde que empecé a tener uso de razón me di cuenta de que tenía un problema.
Ese pequeño problema me causaba un malestar enorme, pasaba miedo en algunas ocasiones, también verguenza a veces y además, la gente no lo comprendía.
El problema en cuestión era una reacción física a una fobia, algo bastante común por otro lado, pero claro, no siempre quién no ha vivido algo parcido puede comprenderlo.
En cuanto veía una herida, un corte o algo por el estilo, perdía el conocimiento.
Es más, no me hacía falta verlo siquiera, bastaba una descripción muy breve y plofff! me iba al suelo.

Ahora me resulta casi cómico pero qué mal lo pasaba entonces.

Tengo muchas anécdotas que contar al respecto, algunas de ellas bastante ridículas, otras no tanto.

Como aquella vez en clase, en el liceo italiano de Madrid.
La profesora empezó a explicar unas lecturas en las que al final, al protagonista, le disparaban en las dos manos.
Empezó a dar una serie de detalles terribles y yo levanté la mano y le pedí que me diera permiso para salir, porque para aquel entonces ya sabía que sólo era cuestión de minutos pues reconocía esa sensación horrible desde el principio y además sabía exáctamente cuándo me desmayaría, así que sólo necesitaba sentarme con las piernas en alto para controlar la situación.
La profe se negó a dejarme salir, porque faltaba muy poquito para el cambio de hora y claro... podía aguantarme según ella.
Me entraron ganas de llorar pero no me dio tiempo.
Luego sólo recuerdo que había como 15 niños y niñas a mi alrededor, un par de ellos gritaban que me había muerto, pero yo aún no podía hablar ni moverme, así que intentaba tranquilizarme y cuando por fin pude articular palabra dije : estoy bien!
Ya estaba más que acostumbrada.
Le expliqué a la profesora el por qué de mi desmayo pero ella no me creyó y me dijo que el problema era que no desayunábamos bien y zanjó el asunto invitandome a un colacao con galletas.

En otra ocasión, a los 12 años, una amiga y yo decidimos que queríamos hacernos otro piercing en la oreja izquierda.
Yo no sé cómo se me ocurrió esa magnífica idea.
Decidí que me lo harían a mi primero, porque sabía que si se me adelantaba luego no tendría el valor de hacerlo y así lo hicimos.
Cuando salí de la rebotica de la farmacia empecé a encontrarme mal e intenté sentarme en la banqueta que tenían para el tensiómetro... pero me desmayé antes.
Cuando recobré el conocimiento, el farmaceutico que me había agujereado la oreja me tenía entre sus brazos (oh! qué romántico!) y me dijo:
- Ya sé que soy muy guapo, pero no es para tanto! Como estás?
- Bien.
Y me desmayé otra vez.

Debe ser hereditario, a mi padre le pasa exactamente lo mismo.
Una de sus batallitas preferidas es aquella vez en que estaba en una importante cena de negocios en un lujoso hotel y tuvo que disculparse un segundito con los demás comensales para poder ir a desmayarse cómodamente sobre un sillón que había en el hall.
Cuando se recuperó volvió a la mesa como si nada. Afortunadamente los demás ya habían cambiado de conversación y nadie se dio cuenta de lo ocurrido, excepto la recepcionista, que "por educación" ni le preguntó qué le pasaba o qué tal se encontraba.

Por suerte yo conseguí superarlo "gracias" a una serie de situaciones desagradables, eso sí.
Todavía me mareo un poquito, pero consigo mantenerme en pie, je!
La verdad es que vivir con el pánico de caer desmayada en cualquier rincón no es muy divertido.
Y una vez más se confirma aquello de que no hay mal que por bien no venga...

lunes, mayo 08, 2006

5.05

Me despierto sobresaltada a causa del sonido de mi teléfono móvil.
Lo dejo siempre encendido en la mesilla de noche porque, últimamente, he aprendido que las peores noticias llegan en el momento menos pensado y estar localizable es algo que puede evitar muchos problemas.
Quién me lo iba a decir a mi, con lo que odio los teléfonos móviles.

Mis ojos se posan en el despertador que marca las 5.05
Mi corazón empieza a latir con fuerza y me pongo muy nerviosa, porque pienso que una llamada a estas horas puede suponer solamente malas noticias.

Pulso el botón verde y lo único que consigo articular es:

- ¿Si?-
Al otro lado, una voz masculina que no reconozco me dice con tono alegre, casi cantando:
- Hoooola ¿quién eres?

Me acabo de despertar, pero aún así, mi mala leche está en plenas facultades, porque ese tono me indica que quién llama no tiene ningún tipo de problema y por consiguiente, ninguna necesidad de darme estos sustos:

- ¿Cómo que quién soy? ¿¿Me llamas a las 5 de la mañana para preguntarme quién soy??? ¡¡¡Quién c*ño eres tú!!!
- Jeje... es que, estaba haciendo limpieza en la agenda y ...
- Espera espera... ¿me estás diciendo que me has llamado a las cinco de la mañana para hacer limpieza en la agenda?
- Jejeje, pues... sí
- ...(Y encima se ríe. La gente duerme y no es plan de ponerme a gritar)
- Bueno, para eso y para hacer amigos.
- No se te ocurra volver a llamar.
- jejeje, vale venga, buenas n...

Click.

Horas después, al despertar, me ha entrado la duda de si realmente había ocurrido o había sido solo un sueño.
Me he dicho: "No puede haber alguien tan enfermo", así que he mirado en la lista de llamadas recibidas y... parece que sí lo hay.

Me he pasado media mañana pensando en las cosas que le diría si volviese a llamar.
Yo tampoco soy muy normal...

sábado, mayo 06, 2006

La gente busca... (I)

Cada vez que curioseo entre las claves de búsqueda con las que algunos internautas aparecen en mi blog me pregunto si la gente piensa que Google es una especie de oráculo.
Durante el mes de Abril algunas de las personas que han llegado hasta aquí navegando por la web lo han hecho tecleando estas palabras en los buscadores.

Como recordar el numero de dni
(Ays, si lo averiguas vuelve)

Con cuantas tazas de cafe te da un infarto
(Pues... depende depende, yo me he llegado a tomar 6 en una mañana y sigo aquí)

Conductor novel gasolina
(Eso no lo enseñan en la autoescuela eh!)

Correo electronico colin firth
(Corazón... si lo tuviese, sería mío y sólo mío, mi tesooooorooooo :P)

Cuando los niños dicen ohh
(Es de Povia, en italiano "Quando i bambini fanno oh")

Decorando la paredes de la habitacion pintando figuras
(Pues... que se te de bien!)

Fotos de muchisimas cosquillas
(Cosquillas? no querrás decir rosquillas?)

Ideas para sorprender a mi novio en su cumpleaños
(cuanto te quieres gastar?)

Lo intentado lo juro lo intentado algo perdido
(Por Dios qué angustia)

Me gustan las mujeres timidas me atraen
(hey, soy tu chica :)

Que es un paso de peatones
(No salgas a la calle sol@, por favor)

Que numero le pongo en tarjeta de residente
(Hey, nada de falsificar cositas de esas)

Una taza de cafe corriendo
(Esto... yo que tú dejaría de fumar cosas raras)

Significado del cirio con su respectivo dibujo
(Pero cuando he hablado yo de cirios?)



jueves, mayo 04, 2006

Consideraciones (muy breves) sobre las vacaciones

El lugar en el que he pasado mis vacaciones es justo lo que buscaba, uno de esos sitios en los que me gustaría perderme para siempre, pasar los días barnizando muebles viejos en plena calle, sacar lo justo para vivir vendiendo bisutería artesanal a los turistas y olvidarme de las aglomeraciones de gente y el caos de la ciudad (y alrededores) en general.

Y además...

- He tenido mucho tiempo para meditar sobre algunos aspectos de mi vida que me gustaría cambiar.
- He vuelto muy animada, porque he llegado a conclusiones bastante positivas.
- He podido usar el bikini y las chanclas, el agua estaba bien fría, como a mi me gusta :)
- He recogido una cantidad ingente de caracolas y piedrecitas.
- He visto alguna que otra película.
- He tomado unos cuantos mojitos.
- He llegado a la conclusión de que las zonas del interior de Almería en agosto deben ser el auténtico infierno.
- Me he quemado la mano izquierda cocinando* (nada grave) y he confirmado mi sospecha de que absolutamente en todas las casas rurales de alquiler faltan cuatro elementos que yo personalmente considero indispensables en cualquier cocina**
- He comprobado que la gente del lugar es de lo más amable, tanto que un día para indicarme como llegar al Cabo de Gata se reunió prácticamente un pueblo entero y un ancianito me hizo un mapa genial.
- He apuntado aquí y allá, en notitas sueltas (que seguramente ya habré perdido), varias cosas sobre las que me gustaría escribir algún post.
- He vuelto al trabajo y ha sido mortal pero por suerte sigo en mi fase optimista.

- He empezado a contar cuantos días faltan para las próximas vacaciones.


* A veces tener reflejos puede ser un contratiempo.
Aunque veas que se está volcando, nunca intentes agarrar las asas de una olla caliente si no están recubiertas de plástico.

** Una máquina de café mediana (de las de toda la vida, nada de maquinitas eléctricas)
Un medidor (de esos que sirven para saber cuanta harina le estás echando a la tarta y esas cosas)
Un colador
Un cuchillo que corte de verdad