lunes, marzo 27, 2006

Fashion vacuno

Os presento a mi familia de gatos con complejo de vaca.
Las fotos no son muy allá pero ha sido un triunfo que se estuviesen quietecitos un momento, porque ahora han aprendido a salir de la cesta y no paran.
Me encanta esa mirada entre curiosa y alucinada, creo que no pueden abrir más los ojos!
El padre... no sabemos quién es, pero sospecho de un gato blanco y negro que está siempre dando vueltas por el jardín.

Sólo puedo quedarme con uno y ya sufro pensando en el día en que se tengan que llevar a los otros dos.

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Tres trastitosPIC_0108

¿Alguien quiere un lindo gatito?

miércoles, marzo 08, 2006

Sorpresas

Me dan mucho miedo las sorpresas.
Creo que casi todo el mundo opina que una sorpresa es algo bueno, algo por lo que alegrarse y mucha gente se pasa la vida intentando sorprender a sus seres queridos, maquinando regalos, lugares nuevos a los que les llevará, iniciativas de todo tipo, para sorprender al prójimo.

Pues bien, yo detesto las sorpresas.
Y creo que es una fobia adquirida a causa de una experiencia que tuve el día de mi 18 cumpleaños.

Mi novio de entonces me había estado diciendo durante los dos meses que precedían a tan fatídica fecha, que para mi cumpleaños me tendría preparada una sorpresa increíble, que me iba a dejar con la boca abierta y no veía la hora de que llegara el momento para dármela.
Intenté sonsacarle por todos los medios durante esos 60 días, pero no hubo manera. Todos los días la misma historia, empezaba a picarme y yo, que no soy nada curiosa, me consumía por dentro.

Finalmente llegó tan esperado día y el chico se presentó en mi casa con un paquete plano, enorme, y entonces me llevó a mi habitación, me dió un beso y me entregó el objeto de todas mis maquinaciones.
Recuerdo que pensé enseguida que algo iba mal, pues la forma que tenía el regalo era bastante sospechosa y, evidentemente, no era lo que yo había imaginado.
Se me quedó mirando fijamente a la cara mientras yo lo desenvolvía y de repente comprendí, horrorizada, de qué se trataba:
Un retrato mío, hecho al óleo.

Bueno, quién lea esto puede pensar: mujer, de qué te quejas, si eso es muy bonito, no todo el mundo tiene uno.

Tengo que aclarar que el retrato en cuestión era más digno de presidir el salón de la familia Addams que otra cosa.
En el medio de la composición estaba "yo" (supuestamente) con 120 kg más, el pelo como una escarola y un corpiño verde botella con unos reflejos extraños, tipo sadomaso, que pondría los pelos como escarpias a cualquiera, todo ello sobre un fondo negro-verdoso.
Hay que tener en cuenta que su abuelo, el artista que lo había pintado, no me había visto nunca en persona y se había inspirado en una fotografía. Creo que era la peor fotografía que me han hecho nunca (después de la que llevo en la tarjeta de residencia, esa no tiene precio).
En fin, no sé qué cara puse en ese momento pero sí sé que deseé que se me tragara la tierra.
Creo que el chico se dio cuenta porque enseguida afirmó que su sorpresa no me había gustado.
La verdad es que soy incapaz de decirle a alguien que no me ha gustado un regalo, así que me recompuse como pude, le sonreí y fuimos a buscar las herramientas para colgarlo.

Y el dichoso cuadrito estuvo colgado en mi habitación los siguientes dos años.
Creo que lo que más me alivió cuando rompimos nuestra relación fue poder quitar, por fin, ese adefesio de la pared.

Y por eso, desde entonces, cada vez que alguien me dice: tengo una sorpresa para ti, me echo a temblar.

Puede que también tengan mucho que ver esos programas que alguna vez he visto en la tele, tipo "sorpresa sorpresa", en los que de repente te plantan delante al ídolo de toda tu vida, tu cantante preferido, el actor de tus sueños, el príncipe Carlos o Ronaldiño.

Pero cómo puede ser tan cruel la gente?
Quiero decir... si me vas a mandar a Colin Firth a llevarme el desayuno, avisame!
Pero no, ellos te lo mandan así, por sorpresa, y ahí estás tú con tu cara más espantosa de recién levantada, con tu peor pijama y además desconjuntado, llorando y pensando en ese fabuloso camisón de seda azul que tienes guardadito en el cajón, para las ocasiones especiales.
Y luego dicen : - Ohh, se ha emocionado, mira como llora -.

Pues estoy segura de que la mayoría de los sorprendidos no lloran de emoción.
¡Lloran de vergüenza!


Pd.: Felicidades a todas las mujeres trabajadoras, sobre las que ya escribí un post el año pasado.

domingo, marzo 05, 2006

Arf arfffff...

...estoy fuera dos días de nada y qué me encuentro a la vuelta?
Montones de post nuevos que leer aquí y allá. Os parecerá bonito escribir en mi ausencia :P
Por fin le he encontrado la verdadera utilidad a "Bloglines".
Tengo dos post nuevos en el tintero, a ver si consigo organizar las ideas, ponerme al día y colgar aquí y allá unos cuantos comentarios que tengo "en la punta de la lengua" antes de que se me pase otro siglo y medio

Mientras tanto, espero que empeceis la nueva semana con muy buen pie.