domingo, febrero 26, 2006

Nieve

Mirar la nieve caer me produce el mismo efecto que observar los movimientos de los peces en el acuario, una especie de hipnosis.
Esta mañana cuando me he asomado a la ventana he descubierto que todo estaba blanco y me he sentido muy, muy niña.
No he podido evitar salir a la calle a pesar de que todo estaba helado y resbaladizo, para sentir ese placer infantil de hundir los pies y dejar mis huellas en la nieve.

Os recomiendo un paseo por la sierra de Guadarrama (cuando acabe el temporal, eso sí).

La sierra de Madrid en los últimos días:

Panoramica bosque

En la Fuenfría:

Fuenfría Ctra. Fuenfría

Vistas Banco

Esta mañana, cerca de casa:

Nieve

jueves, febrero 23, 2006

Mis adorables peatones

Creo que el estado debería subvencionar unas clases de asistencia obligatoria sobre el significado y uso de los pasos de cebra en este país, creo que eso nos ahorraría muchos disgustos a todos, tanto a conductores como a peatones.
Conduzco desde hace cuatro años y medio apróximadamente y bueno, si lo comparamos con los años de veteranía que tienen en ese aspecto las personas que llevan más de 10 años al volante no es mucho, pero en estos cuatro años y pico he podido comprobar que la gente desconoce completamente el significado de esas bandas blancas que hay pintadas en el suelo en las zonas urbanas de este país.

Por ejemplo, hay gente que piensa que si hay un paso de cebra en las inmediaciones (5-10 metros) está en pleno derecho de cruzar sin mirar y lanzarte miradas asesinas si no detectan enseguida tu intención de frenar en seco para dejarles pasar y te miran como diciendo: "eh, listillo, que hay un paso de cebra ahí, a 7 metros".
(Regla nº 1 : las propiedades de la zona rayada para el paso de peatones no son extensibles a toda la calle en la que se encuentra dicho paso, las zonas en las que se da esta condición son comunmente denominadas CALLES PEATONALES).

Hay gente que piensa que la zona rayada es una especie de mini calle peatonal, en la que puedes pararte a echar un cigarrito y a charlar con la Mari mientras descansas el brazo del carrito de la compra y le enseñas a tu contertulia lo bien que te han hecho las mechas en Marco Aldany. Si se te ocurre tocar el claxon para que despejen la zona te lanzan una de esas miradas fulminantes que dicen: "Qué pasa, no ves que esto es un paso PARA PEATONES?"
(Regla nº 2 : Los pasos para peatones son para PASAR, no para quedarse a vivir en ellos).

Luego están los peatones indecisos. Los ves allí parados, sobre la acera y van bajando lentamente un pie al paso de cebra. Automáticamente vas pisando lentamente el freno para que el conductor despistado que llevas detrás no se empotre en tu maletero. El peatón te mira con cara de indecisión, estima que no vas lo suficientemente despacio, se acojona y vuelve a poner el pie en la acera. Tú levantas el pie del freno pensando: qué leches, si no te decides tú, paso yo. Pero el peatón indeciso es imprevisible y cuando estás rozando el acelerador para pasar zumbando y dejar al conductor de atrás la decisión de si le deja pasar o no, vuelve a bajar el pie al paso de peatones y tú vuelves a rozar el freno. Esta operación puede repetirse varias veces, dependiendo de la distancia a la que se encuentre el paso y la velocidad que lleves. Al final tú te paras, él te mira (sigue estando indeciso) tú le haces un gesto para que pase, él se señala el pecho con las dos manos (es a mi?) asientes con la cabeza, has vivido esta situación muchas veces. Si la calle es de dos carriles, te tocará esperar a que un conductor de buen corazón y con vista se pare porque de lo contrario el peatón indeciso (que a parte de indeciso es un miedica) jamás se atreverá a bajar de la acera.
(Regla nº 3 : La indecisión es una mala consejera para los que se disponen a usar un paso de cebra: un conductor novel que jamás ha vivido la experiencia de enfrentarse a un peatón indeciso-acojonado, podría apañarle en menos de un santiamén).

También habría que tener en cuenta en este cursillo lo que yo llamo "la ruleta rusa de los pasos de cebra", es decir, ese niño que aparece de la nada y cruza corriendo el paso, sin mirar a ningún lado. En este caso, será cuestión de suerte y de reflejos. Si es de noche o en frente tienes el sol deslumbrante a la altura de los ojos de por la tarde, los riesgos se incrementan en un 200%
Lo único que puede hacer un conductor en este caso, es rezar para que jamás se vea envuelto en una situación semejante.
(Regla nº 4 : Aumentar las precauciones en las inmediaciones de los pasos de cebra si las condiciones atmosféricas reducen la visibilidad y ponerle un cirio a la virgen del Carmen para que jamás te toque).

Después está el ancianito (casi siempre armado de bastón) que se entretiene al borde del paso para peatones, esperando a que te pares, para después sonreir (la mayoría de las veces suele presentar una sonrisa a un sólo diente cual cuñao) e indicarte que simplemente está descansando y que no tiene intención de cruzar, por ahora. Tú le miras y haces aspavientos con las manos mientras piensas: Ahora pasas por mis santos coj... Pero él no pasará. Sospecho que la mayoría de los ancianitos tienen esto por hobbie, cansados de dedicar las mañanas contemplando las obras del centro comercial. Esto es más interactivo.
(Regla nº 5 : aprende a diferenciar entre el anciano que se dispone realmente a cruzar y al anciano tocapelotas que sólo está entreteniendose).

Pero los peatones no son los únicos que desconocen el significado de "paso para peatones".
También hay que citar a los conductores que se saltaron esa clase teorica, cuando fueron a la autoescuela.
Por ejemplo está el que se piensa que el paso de peatones consiste en ir esquivando obstáculos, como en los videojuegos. ¿Que hay una ancianita cargada de bolsas de la compra que está cruzando a 1 por hora por el paso de peatones? ¿Para qué pararse a esperar a que cruce si en lo que ella baja de la acera él ha pasado 30 veces? Pisan a fondo el acelerador y a la altura de la ancianita pegan un volantazo para después volver velozmente a su carril y aquí no ha pasado nada. Y les da igual que la pobre mujer se quede temblando al borde del infarto, maldiciendo con los ojos desorbitados. A estos últimos les retiraría el carnet de conducir de por vida, eso es terrorismo vial.
(Regla nº6 : Las personas poco ágiles también tienen derecho a cruzar tranquilamente la calle)

jueves, febrero 09, 2006

D.N.I.

Cada vez que viene el cartero a la oficina con una carta urgente, me acaba echando la bronca.

Yo antes de empezar a trabajar aquí, no tenía ni idea que no saberse de memoria el número de tu DNI es un pecado mortal.

Lo admito: no me lo sé!
Cuando necesito ponerlo en algún sitio tengo que sacar la cartera del bolso y mirarlo.
Todo el mundo me mira como si fuese un bicho raro y me dice con los ojos como platos:

"No te sabes el número de tu DNI!!!"

El cartero todas las veces me sale con la misma frase:

"¿Pero chiquilla, aún no te lo has aprendido? Si me lo sé hasta yo!"

Se ríe de mi.
Yo siempre pongo como excusa que en realidad no es un DNI, es una tarjeta de residencia y claro, como me la dieron hace solamente 3 años (je!) pues que aún no me ha dado tiempo a aprenderlo.

Pero lo cierto es que soy incapaz de memorizarlo.
Lo he intentado, lo juro.
He intentado asociar los números a algún cumpleaños o acontecimiento, algo fácil de recordar, pero nada.
Por algún extraño e indescifrable misterio oculto en mis neuronas, no lo consigo.

Tengo grabados en la cabeza números de teléfono de un montón de lugares y de personas.
Aún recuerdo el número de un novio que tuve hace 10 años.
Recuerdo las contraseñas de todos las cuentas de correo electrónico que tengo, el pin del teléfono, de las tarjetas de crédito...

Pero me es imposible recordar el número de mi tarjeta de residencia.

¿Qué me pasa, doctor?