lunes, abril 04, 2005

Con buen pie

Esta mañana, llego a la gasolinera para repostar y hay muchísima cola.
Bueno, no importa, espero escuchando musiquita en mi coche.
Ya hay algo que me mosquea porque uno de los chicos que te echan la gasolina me empieza a hacer aspavientos y los demás se le quedan mirando con cara de asombro, como diciendo “este está loco”.
Como se me da genial hacerme la despistada, hago como que no he visto nada y sigo cantando a voz en grito “Angie” de los Rolling.

Por fin es mi turno.
Me bajo del coche cartera en mano y viene el de los aspavientos a atenderme.
No me da tiempo a decirle que me llene el depósito que empieza a gritarme, pero mirando hacia otro lado, que está hasta los cojones de que todo el mundo vaya a esa puta gasolinera, que hay muchas más gasolineras en el pueblo y por qué coño tenemos que ir todos a esa.

¿Por qué me empiezo a cabrear seriamente cuando ya no puedo hacer nada para descargar mi enfado?
Porque, sin decirle nada, le he pagado y me he ido.
Pero cuando estaba a varios Km. De allí me he empezado a preguntar por qué, ¿¿¿¿por qué no le he pegado una buena contestación y no he puesto una reclamación????

¿Es normal que me haya pasado todo el camino hasta mi trabajo (unos 50 Km.), imaginando las cosas que tendría que haberle dicho a ese imbécil?
En situaciones como esta, no me soporto.

Bonita manera de empezar el día.

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