lunes, febrero 28, 2005

Paranoias (I)

El otro día lo estaba comentando con mi hermana.
¿Cómo es posible que en todas las películas y las series americanas pase lo mismo siempre?
Es algo que me saca de quicio.
No tiene importancia ninguna para el argumento de la serie/película, ni mucho menos, es un detalle menor y probablemente por eso siempre lo pasan por alto o no especifican.
Para no alargar demasiado supongo.
Pero, ¿cuando podré ver una película en la que los protagonistas planeen una cita como Dios manda?

Normalmente ellos quedan así:

-¿Te vienes al cine esta tarde? -
-OK -
-Perfecto, hasta la tarde entonces -

Pero...
¿DONDE? ¿A QUÉ HORA?
¡Nunca lo dicen!

Nada, a los protagonistas de estas escenas no parece importarles.
Quizá en América la gente quede así, pero si yo fuese la protagonista y hubiese quedado con ese guapetón con el que llevo tonteando 8 meses, me tiraría de los pelos.
Porque claro, sin saber a que hora quedas, no sabes el tiempo que tienes para arreglarte.
Igual te estás depilando una pierna y con los rulos en la cabeza y tachánnn, él llama a tu puerta y tienes dos opciones, a cuál peor:

A) Sales a abrir como buenamente puedes, en bata, con los rulos y la cera chorreándote por las piernas a la moqueta.
B) Finges que no hay nadie en casa y pierdes para siempre la oportunidad de salir con ese guapetón.

Pero, quién sabe, puede que en la parte de vida de los protagonistas que las películas no nos muestran, se llamen por teléfono y queden a una hora en algún lugar, y tú, pobre espectador de una vida recortada por los requerimientos del guión, ¡no te enteras de nada!
Porque si no, ya me dirán como lo hacen para calcular exactamente el tiempo de "chapa y pintura" y que el guapetón de turno llame al timbre justo en el momento en el que ellas se están echando un último vistazo delante del espejo.
Nos quieren hacer creer que sale todo perfecto por arte de magia, pero yo estoy segura de que se llaman.

jueves, febrero 24, 2005

Sueños (II)

Cuando era pequeña, tendría unos 8 años, tuve una pesadilla horrible.
Estaba en la casa donde vivía entonces con mi familia.
Me levantaba una mañana y la casa estaba sospechosamente en silencio y cuando iba hacia la puerta del salón veía, a través del cristal esmerilado enmarcado en madera de roble, una silueta inmóvil, extraña.
Me iba acercando despacio y la silueta seguía sin moverse.
Abría la puerta y veía a mi padre, inmóvil, como congelado y al fijarme en su cuerpo descubría que lo habían acribillado.

En otra ocasión soñé que estaba en una película del oeste en blanco y negro y había un personaje al que le faltaba una pierna, que se burlaba de mi.
Y recuerdo que lo único que quería era despertarme de esa pesadilla, pero no podía.
Cuanto más me esforzaba, más imposible lo veía.
Y el que se metía conmigo se reía y me decía que jamás me iba a volver a despertar, que me quedaría en ese sueño en blanco y negro para siempre...

jueves, febrero 17, 2005

Mario

Jorge prueba a leer: "Se lo dije porque las palabras estaban llenas de vida para mi. ¿No ha escrito usted nunca una carta sin la intención de mandarla, y la ha puesto en un sobre sin la intención de mandarla, y ha salido con ella... todavía sin el propósito de enviarla; y entonces ha oído cómo caía al buzón?" Sí, esto puede entenderse.

Esta Mañana. Mario Benedetti

lunes, febrero 14, 2005

Sueños (I)

Esta noche he soñado que vivía en un castillo inmenso con muchas de las personas que conozco, todos mezclados, la gente del trabajo, la familia, los amigos...
Era un castillo enorme con suelos de piedra y muchísimas escaleras y yo iba vestida con un traje de chaqueta negro, muy elegante.

Mis zapatos de tacón de aguja resbalaban por los escalones casi sin rozarlos, con la ligereza de una pluma.

Le pedía a un chico del trabajo que saliese conmigo y él lo celebraba como si llevara años esperando ese momento.
Al rato estábamos los dos cogidos de la mano, hablando con su primo, pero yo no conseguía mantener los ojos abiertos, como cuando te despiertas de un largo sueño y te molesta demasiado la luz del día.
Me preocupaba por cómo le iba a decir a Mr. N. lo que había ocurrido y cómo iba mi compañero a decírselo a su novia.

De repente aparecía un hombre con pintas de malo de cómic, con una capa negra larguísima y venía a matar al hermano de mi tío, ¡¡¡que en mi sueño era Santi el de "Los Serrano"!!!! (el actor Jesús Bonilla) Y sacaba una pistola y se liaba a tiros y yo esquivaba las balas tirándome por el suelo.
Después vi a toda la gente que vivía allí conmigo haciendo las maletas y yo recordaba que había dejado mi baúl en un lado de la entrada pero pensaba que en el coche de mi compañero de trabajo no iba a caber, así que lo abrí y saqué dos cajas de bombones y fue lo único que me llevé…

miércoles, febrero 09, 2005

100 cosas sobre mi (parte II)

  1. No soporto a las personas que recurren al chantaje emocional para conseguir lo que quieren de los demás.
  2. Compadezco a la gente manipulable.
  3. Se me pone un nudo en la garganta cada vez que veo a un niño llorar con todas sus fuerzas.
  4. Por eso sé que si algún día tengo hijos, acabarán mimados y malcriados.
  5. Me hacen sonreír los peatones que me dan las gracias cuando me paro en un paso de cebra con mi coche para dejarles pasar.
  6. Y me ponen nerviosa aquellos que, aunque me haya parado ya, se empeñan en dejarme pasar primero.
  7. Me gusta sorprender pero me dan miedo las sorpresas.
  8. Me pasaría horas mirando el mar y es una de las cosas que más echo de menos.
  9. Lo que más miedo me da en el mundo es ver sufrir a quién quiero.
  10. Sueño despierta casi todo el día.
  11. Cosas casi siempre imposibles y a veces ridículas.
  12. Tan ridículas que me da vergüenza contarlas.
  13. Me gusta mirar viejas fotos, sobretodo las de familia.
  14. Me encanta oír la lluvia en los cristales de mis ventanas por la mañana, cuando aún me estoy desperezando en la cama.
  15. Levantarme temprano los fines de semana y sentir que aprovecho bien el tiempo.
  16. Ir de compras con mi hermana y reírnos de las estiradas que trabajan en las tiendas de ropa.
  17. Me gusta sentirme útil y sentir que alguien me necesita para algo.
  18. Me pone nerviosa la gente que se pone a recoger los platos cuando casi no te ha dado tiempo ni a terminar de comer.
  19. Soy muy desordenada.
  20. Soy tan desordenada que pierdo las cosas que guardo en mi ordenador.
  21. Me hace gracia tener prisa, porque siempre llego a tiempo.
  22. Porque soy el caos, el desorden personificado y un desastre total pero muy puntual.
  23. Aunque esperar no me saca de quicio.
  24. Quizá se deba a que soy muy paciente.
  25. Cuando me levanto de mal humor no soporto ni que me hablen y contesto gruñidos (si es que contesto algo).
  26. Soy consciente de que consolar a los demás con palabras no se me da bien.
  27. No tengo héroes, ni cantantes preferidos, ni grupo, ni actores…
  28. Me gusta leer curiosidades sobre películas, actores, cantantes…
  29. Me intriga la astronomía.
  30. Disfruto cuando discuto sabiendo que tengo toda la razón.
  31. Pero si me equivoco, sé pedir perdón.
  32. Aunque me cueste, porque soy orgullosa.
  33. Muchas veces he perdido el contacto con alguien, por mi culpa.
  34. Disfruto de las charlas entre mujeres de distintas edades.
  35. Me intrigan las tradiciones de todo tipo.
  36. Me atraen las personas tímidas.
  37. Y los hombres con camisa.
  38. Cuando me pongo muy nerviosa a veces me dan ataques de risa incontrolables.
  39. No suelo cantar en la ducha.
  40. Canto muy mal.
  41. Me encantan las cremitas y potingues y me embadurno de body milk por lo menos una vez al día.
  42. Odio las llamadas perdidas, nunca sé qué quieren decirme con ellas, (que se acuerdan de mi? quieren que les llame? han llegado? vienen para acá? quieren comprobar que mi móvil funciona¿¿¿?).
  43. No atiendo ninguna llamada de número desconocido y mucho menos oculto.
  44. Me crispa la gente exageradamente insistente.
  45. Cuando conseguir hacer algo se convierte en un reto para mi, no paro hasta lograrlo.
  46. No soporto que me presionen.
  47. Me llevo fatal con las personas egoístas.
  48. Y agarradas!
  49. Soy incapaz de ahorrar.
  50. Tengo muchísimas cosquillas.
  51. Nunca creí que pudiese escribir 100 curiosidades sobre mi y mucho menos que se me quedaran otras tantas o más en el tintero!

jueves, febrero 03, 2005

100 cosas sobre mí (parte I)

  1. Nací en el 78 y soy Libra, aunque no creo en el horóscopo
  2. Me encanta dibujar a lápiz y todo lo que tenga que ver con la creatividad
  3. Estoy enganchada a Internet
  4. Me encanta diseñar páginas web de todo tipo, lo hago por hobbie aunque no sirvan de nada
  5. Me vuelven loca las antiguas fotografías en blanco y negro
  6. Escucho a menudo música italiana y mientras suena voy traduciendo las canciones al castellano mentalmente, es una manía
  7. No soporto que me regalen peluches
  8. Me encanta regalar cosas
  9. Me llevo muy bien con mi familia
  10. Soy coqueta, pero no presumida
  11. Soy extremadamente susceptible, tímida e introvertida
  12. Sensible
  13. Demasiado sensible, pero no exteriorizo mis sentimientos muy a menudo
  14. Evito por todos los medios llorar en público
  15. Soy propensa a analizarlo todo: frases, circunstancias, comportamientos
  16. Debido a ello me complico la vida yo sola y enredo situaciones de lo más sencillas, porque si
  17. No hablo mucho
  18. No sé programar el video :S
  19. Se me dan muy mal las matemáticas
  20. Me gustan las personas cariñosas, pero no soy muy efusiva con las personas
  21. Nunca salgo sin pintarme los labios
  22. No me gusta hablar por teléfono
  23. Me gustan los viajes con desplazamientos largos, en coche o en tren
  24. Sonrío a menudo
  25. En mi mesilla de noche hay 4 libros que no he terminado de leer, un gato de madera, una taza llena de lápices, un bloc de dibujo, cajitas redondas, de colores llenas de muestras de colonia, una lámpara naranja en forma de pera y un portarretratos con una postal que un amigo me envió desde París
  26. No me gusta mi trabajo
  27. Quisiera aficionarme a algún deporte y hacer ejercicio a diario, pero no soy una persona constante y casi nunca termino lo que empiezo
  28. Tengo fobia a las arañas y a los saltamontes… ah y a algún que otro bichito por el estilo
  29. No me gustan los sitios llenos de gente
  30. Me encantan los gatos, los prefiero a los perros y no me asustan los ratones, al contrario, me inspiran simpatía
  31. En realidad me llaman la atención todos los animales
  32. Cuando era pequeña quería ser veterinaria
  33. Admiro a las personas que tienen el valor de cambiar su vida de un día para otro, sin miramientos
  34. Soy adicta al café
  35. Me encanta el zumo de pera
  36. y el helado de pistacho
  37. y el regaliz negro
  38. Apenas como carne
  39. y si la como, ha de estar pasada, cual suela de zapatos
  40. No tolero muy bien el alcohol y cuando bebo, suele ser vino en alguna cena o celebración
  41. No me gusta mi nariz
  42. Me encantan las chaquetas y abrigos largos
  43. El invierno y la nieve
  44. Acurrucarme en el sofá con una manta XXL
  45. Mi carácter a veces es muy difícil de entender
  46. A veces puede parecer que me enfado sin motivo
  47. Pero en realidad lo que ocurre es que mis motivos son difíciles de explicar
  48. Por ello causo malentendidos que casi nunca me molesto en aclarar
  49. Porque pienso que no me comprenderían y una de las cosas que menos soporto es sentirme estúpida
  50. Odio la sensación de estar molestando

Faltan 50... Continuará...

miércoles, febrero 02, 2005

Inevitable

Había una pared pintada de rosa, al final de aquel pasillo.
Y ese rosa se reflejaba en aquella estatua blanca, la representación de la Venus de Botticelli.
Solía jugar con ella como si de una muñeca se tratara, me daba rabia no poder peinar su pelo, que ondeaba, pero inmóvil, alrededor de su cara.
Pensaba en todos los peinados que no podía hacerle a mi muñeca de piedra.
Le hacía vestidos con mi bufanda, no quería que ella pasara frío.
Algunas veces me colaba en el salón "de visitas", una habitación a la que me habían prohibido la entrada desde que empecé a dar mis primeros pasos.
Allí era donde estaban los objetos que se consideraban valiosos, las fotos enmarcadas en plata, las figuras de cerámica, la cristalería fina y los recuerdos de viajes.

Desde que tuve uso de razón quise aprender a leer sólo para averiguar qué significaba aquella dedicatoria, en la esquina de la antigua foto en sepia de esa chica de ojos tristes, a la que, según dicen, me parezco tanto.
No quería que otra persona la leyese por mí, quería recibir el mensaje directamente de manos de quién lo había escrito.
Había también fotos en blanco y negro de niños, solo chicos y también parecían tristes.
Solía pensar que estaban así porque nadie entraba nunca en esa habitación.
A veces me quitaba los zapatos y me subía a una de las sillas, forradas de terciopelo verde, para alcanzar la cestita en la que guardaban, para las visitas, los caramelos Rossana, rellenos de crema de nata y los bombones con avellanas que se llamaban besos.
Mientras los saboreaba me sentaba en el suelo al lado del aparador y miraba fotos de aquella gente a la que nunca conocí, pero de la que sabía muchas cosas.
Gente que posaba al lado de coches antiguos, con sonrisas perfectas estampadas en la cara.
Y recuerdo la cocina... con sus cortinas amarillas de cuadritos cubriendo la puerta de la terraza.
Siempre olía a café recién hecho.
La bandejita ovalada de hierro esmaltado, que se usaba para apoyar la máquina de café, aún puedo sentir el relieve de las gotas de pintura bajo mis dedos, me encantaba ese objeto.
La miraba, la tocaba, le daba la vuelta, la volvía a girar...
Ojalá hubiese podido conservarlo, lo guardaría como el más valioso de los tesoros.
El bote de cristal donde se guardaban las galletas, siempre lleno.
Y aquel hueco en el armario bajo, en el que me solía esconder a menudo cuando sabía que me había portado mal y la bronca no tardaría en llegar...

Sólo cuando ella se fue aprendí que cuando una persona desaparece, se lleva muchas cosas.
Todas aquellas que únicamente tenían sentido cuando ella estaba viva.
Todo un mundo, el mundo que rodea a cada uno de nosotros.

Y me pregunto dónde habrán ido a parar sus manías, su sonrisa, la agilidad de sus manos, su abrigo rojo...
...y mi infancia, que no puedo evitar recordar cuando pienso en mi abuela.

martes, febrero 01, 2005

Home sweet home

A veces me pongo a fantasear sobre el día en el que tendré mi propia casa.
No es que sea algo que necesite urgentemente, pues ahora mismo estoy muy a gusto viviendo en casa de mis padres.
Pero me gusta imaginar cómo decoraría mi casa, de qué color pintaría las paredes de cada estancia, si pondría una mampara o una cortina en la bañera...
A veces paso por delante de una tienda de muebles o de menaje y me quedo embobada mirando el escaparate, imaginando cuanto me gustaría tener mi propio salón para poder colocar esa cajita de madera o aquel cojín rojo y suave.
Quizá sea por eso por lo que me he divertido tanto creando este blog, amueblándolo, pintando sus "paredes".
Decorando esto que será, a partir de hoy, mi hogar virtual.

Bienvenid@