viernes, octubre 07, 2005

Tres deseos

Mis planes para el fin de semana:

Sábado por la mañana: relevar a "Felis" en el hospital.
Por la tarde: Comer algo y llevar a D y a P a comprarse algo de ropa.
(Realmente la que necesita ropa es P pero no quisiera que D se pusiera celosona)
Domingo: Probablemente, relevar a "Felis" en el hospital y después ya veremos, quisiera hacer algo "normal" como ir al cine, todo depende del cansancio que lleve encima.

Uuuu!!!! Vaya vida de chica de veintitantos que llevo, es emocionante.
Recuerdo que hasta hace poco solía pensar en mi vida como algo aburrido, monótono.
Deseaba que pasara "algo".
Efectivamente: ha pasado.
Pero yo no me refería a este tipo de "algo".
Será por eso que la gente suele decir: cuidado con lo que deseas, puede hacerse realidad.
Efectivamente.

Esto es como un anuncio que escuché el otro día por la radio.
Se trataba de una persona a la que se le concedían 3 deseos.
Uno de ellos era "quiero dejar de trabajar".
Deseo concedido: Su jefe le despidió.
Y los otros dos deseos no los recuerdo, pero el resultado tampoco era positivo.
Hasta los duendecillos de la suerte son retorcidos hoy en día.


Quiero que ella vuelva a ser como antes.
Quiero que ella vuelva a ser como antes.
Quiero que ...

jueves, octubre 06, 2005

Rita

Las desgracias se suceden.
Una tras otra, van llegando, casi encadenadas, parece que se pongan de acuerdo para causar el mayor daño posible en el momento menos apropiado.
No es un año muy bueno, este.
Se ha llevado unas cuantas ilusiones y ha dejado una sombra oscura revoloteando por mi cabeza.


Alguien muy cercano a mí ha estado a punto de morir y aún sigue muy grave, en el hospital.
Lloré su muerte durante 48 horas en las que nadie daba un céntimo por su vida.

Estuvo en la UCI unos 20 días y los médicos no hacían más que repetir que se quedaría en coma para siempre.
Uno de ellos incluso se atrevió a insinuar que debiamos rezar para que muriese porque morir no era lo peor que le podía pasar.
Yo nunca les creí.

Justo el día en el que ocurrió la desgracia, empezaron a anunciar por la tele la llegada de un huracán que llevaba su mismo nombre y me gustaba pensar que era ella, su alma, aún atada a su cuerpo por un hilo, que estaba desatando su furia en forma de viento, lluvia y destrucción.

Su furia por ser tan joven y sufrir algo tan grave.
Su furia por no poder volver en mucho tiempo a ver a su niña de 11 años.
Su furia por la mala suerte que siempre ha tenido.
Su furia porque los médicos la daban por muerta cuando ella todavía estaba dispuesta a luchar con todas sus fuerzas.

Y un poquito se me contagia y quisiera ser yo también un huracán para poder destrozar alguna que otra cosa y después dispersarme sin más.

jueves, septiembre 01, 2005

Septiembre

Hoy es el primer día de septiembre.
Puede parecer una tontería que diga esto, todo el mundo (o casi) sabe en qué día vive.
Pero ayer estaba pensando en ello y me he puesto a recordar lo que ha significado para mi, durante muchísimos años, esta fecha.
Por estas fechas, cuando era pequeña, veía como, poco a poco, se iba acercando el día de la vuelta al cole y sumergía mi nariz en agendas sin estrenar, con ese olor inconfundible a "nuevo curso".
Automáticamente lo asociaba con una imagen de mi, con la mochila a hombros, cargada hasta arriba, subiendo las escaleras de cualquiera que fuese el colegio en el que me tocaba estudiar ese año, a media luz durante un día de lluvia, el paragüas chorreando a cuestas, bombillas colgadas de un cable allí arriba, lejísimos, porque cuando eres pequeña los techos parecen estar a tres kilómetros por encima de tu cabeza.
Y el típico ruído de pasillo de colegio, otra cosa inconfundible, la banda sonora de media infancia.
El irremediable desorden que se formaba en mi estuche a pesar de los esfuerzos de mi madre por ordenar todas mis cosas: tapones perdidos de rotuladores, lápices sin punta y gomas de borrar rotas... un desastre, como siempre.
Mi consuelo ante la obligatoria aceptación de que acababa de terminar la mejor época del año consistía en pensar que a pesar de todo, en algún lugar del mismo edificio, estaba mi hermana mayor porque ese pensamiento era lo más parecido a estar en casa sin estar realmente en ella.
La emoción que sentía cuando empezaban las clases de dibujo, ante un nuevo proyecto y me iba dando cuenta entonces de que no quería hacer otra cosa en mi vida que no fuese crear, crear y crear...
Hoy por hoy, entre otras cosas, ni siquiera sé cuál es la mejor época del año.

miércoles, agosto 31, 2005

Discusiones

Y yo me pregunto:

¿¿¿Hay algo que te saque más de tus casillas que discutir con alguien acaloradamente, sabiendo que en muchos aspectos llevas la razón y que de repente la otra persona te suelte:

- Sé que sabes que yo tengo razón -

Y que cuando intentas rebatir esa frase, te siga diciendo:
- Puedes decir lo que quieras, pero sé que sabes que no llevas la razón -???

Yo podría aparecer en los sucesos después de un par de frases de estas.
Porque vamos a ver, eso implica que la otra persona piensa que eres idiota.
Implica que se piensa que hablas por hablar y discutes por discutir.
Que no tienes dos dedos de frente.

Uffff, mejor dejo de pensar en ello o tendré que enemistarme con alguien.

lunes, agosto 29, 2005

"Katrina"

Hoy en el periódico pone:
"En Orleans, cientos de miles de personas han sido evacuadas"

Cientos de miles de personas.
No consigo que pare de resonar ese número en mi cabeza.
Creo que no tengo capacidad mental suficiente como para imaginar a toda esa gente desplazándose.
Me vienen a la mente imágenes catastróficas de pelicula americana sensacionalista, tipo "Volcán", "Tornado", "Deep Impact", etc... y me dan escalofríos.


No paro de pensar en que la Naturaleza quiere la revancha por los malos tratos que ha sufrido desde que el hombre empezó a dar sus primeros pasos.
Algunos dicen que dentro de nosécuantosaños, estos huracanes llegarán a Europa también.
No paro de pensar que a fin de cuentas...
...nos está bien empleado.

Por otro lado he leído que tres personas mayores han muerto durante la evacuación "por deshidratación".
Tiene narices el tema.
Mueren deshidratados por huír de un lugar que está a punto de inundarse.

Cada vez tiene menos sentido lo que leo cada día en el periódico.

Como esa historia de aquel hombre que estranguló a su mujer por "chatear con hombres".
Cuando le preguntaron qué había pasado, dijo algo así:
"Apreté el cinturón demasiado"

Pero vamos a ver...
¿Qué significa que apretó "demasiado"?
¿Que quería estrangularla sólo un poco pero se pasó?
Es como decir: Estrangulé demasiado a mi mujer.

Vamos de mal en peor.

lunes, agosto 22, 2005

Estupendoman, chip o chop.

Mi estupendoman me ha enviado algo que me ha hecho una ilusión tremenda.
Lo que más me ha gustado ha sido una carta, de su puño y letra, pensar que eso lo ha escrito él para mí me ha emocionado, no sé por qué.
A fin de cuentas, a nadie le cuesta mucho escribir unas líneas sobre papel pero... pufff, teniendo en cuenta que nunca nos hemos visto en persona y eso que llevamos en contacto casi dos años, es mucho.
Todo esto me recuerda un poco a un post que escribí en otro blog, hace un tiempo.
Pero se trata de otra persona y no pude encontrar sus huellas sobre la superficie brillante, el papel era mate.

Alguien ha atropellado a la ardillita que cruzaba la calle por la que paso todas las mañanas para venir a trabajar.
Vivía en un arbolito que está cerca de la acera.
Esta mañana he pasado por allí y estaba aplastada en el suelo.
Me ha dado una pena terrible.
Más de una vez al verla cruzar, se me ha pasado por la cabeza la idea de que alguna mañana me la encontraría así.
Y se ha hecho realidad :(


martes, junio 28, 2005

De vuelta II

Como decía ayer, he estado un mes de baja.
He vuelto más fuerte pero los ánimos no me acompañan.
Dicen que es debido a la operación que me han hecho, una reacción debida a las hormonas o algo por el estilo.
Prefiero no darle más vueltas, seguir con mi vida y quitarme de encima la tristeza de la única forma que sé: ignorándola.

Ahora sé lo que deben sentir aquellos que sufren dolores inmensos para los que no hay antídoto y si pienso en ello... bueno... si pienso en ello se me quitan las ganas de vivir.
Por eso ignoraré también esos pensamientos.

He aprendido que un mes tirada en un sofá da para mucho.

Para muchos pensamientos y reflexiones.
Para hacer muchos collares, muchas pulseras, muchos pendientes, muchas flores de papel y guirnaldas para cumpleaños.
Para darte cuenta de quién te quiere de verdad y quién tan sólo te hace creer que te quiere.
Para apreciar todo aquello que, sin salud, no puedes hacer.
Para recibir muchísimos mimos de tu madre y darte cuenta de que, en realidad, a pesar de lo que siempre pensaste, ella es la única persona del mundo que realmente hace suyos tus dolores. Y los convierte en caprichos, regalos, en tu comida favorita o una sorpresa agradable.
Para ver que tu ex novio se sigue poniendo celoso al ver un ramo de rosas que te ha enviado Mr. N...

...y... para saber que puedes pasar perfectamente sin exfoliarte la cara 2 veces por semana.

lunes, junio 27, 2005

De vuelta

He estado bastante tiempo sin postear por motivos de salud.
Hace un mes, más o menos, tuvieron que operarme por primera vez en mi vida y he estado hasta ahora de baja.

Tengo bastante trabajo y ningunas ganas de hacer nada pero las responsabilidades están ahí y hay que hacerse cargo de ellas, glups.

A ver si esta noche o mañana encuentro un hueco para escribir un post sobre lo que me ha pasado en el último mes.


P.d.: Cuando he abierto el blog, hoy, me he llevado una sorpresa genial: comentarios a mis post!!!!
Lástima que no haya podido contestarlos en su momento.

Gracias por leerme y comentar, prometo visitar vuestras páginas.

miércoles, mayo 25, 2005

Agrhhh II

Odio, odio, odio, odioooo a la gente que entra en la oficina donde trabajo, con el teléfono móvil pegado a la oreja y no se digna ni a mirarme cuando entra por la puerta.

Heyyyy, estoy aquí ehhh! Te he abierto la puerta y estoy justo delante de ella.
¿Dónde está tu educación?
¿Dónde están mis buenos días?

Y el colmo es cuando encima de entrar y dirigirse directamente al departamento comercial sin dignarse ni a mirarme (como si el hecho de tener la mesa delante de la puerta y darle a un botoncito para abrirla cuando llaman te proyectara directamente a una categoría tan inferior al resto de la humanidad como para no merecer ni un saludo por educación) dejan la maldita puerta abierta de par en par y me tengo que levantar yo a cerrarla.

¡Gggggggggggrrrr!

lunes, mayo 23, 2005

Referencias

Me encanta conducir e ir deprisa cuando estoy al volante, no lo puedo remediar.
Antes de subirme en el asiento del conductor me digo a mi misma que no debo correr, que pongo en peligro mi vida y la de los demás, que además me pueden multar y encima gasto más gasolina, pero nada, cuando me siento y arranco se me va el pie derecho solo. Y eso, durante los viajes largos por autovía o autopista, es un problema, porque muchas veces sin darme cuenta me pongo a 180.

Así que, para solucionar mi problema, he encontrado un método bastante bueno.
Cada vez que hago un viaje largo elijo un conductor referencia.

En cuanto salgo a la carretera, me voy fijando un poco en la velocidad y la constancia de la misma que llevan los demás vehículos.
Y entre todos ellos elijo a mi conductor-referencia.

Suele ser alguien que lleve un coche de prestaciones parecidas a las que tiene el mío y se mantenga sobre los 120-140 Km/h, que lleve una conducción prudente y que soporte la presión de ser mi conductor-referencia.
Una vez elegido, me sitúo detrás de él, manteniendo una buena distancia de seguridad, y viajamos juntos.

Adelanto cuando él adelanta y le sigo durante todo el trayecto.
Me prohibo adelantarle porque es mi referencia.

En algunas ocasiones los conductores-referencia parecen molestarse por mi manera de actuar.
Porque mis conductores-referencia suelen ser buenos conductores y, como es lógico, se dan cuenta de que les voy siguiendo.
Algunos intentan deshacerse de mi y eso es un incordio, porque ello supone un incremento en su velocidad y por lo tanto, dejan de cumplir con los requisitos para ser mis conductores-referencia y tienen que ser sustituidos por otro.

También he descubierto que este es un buen método para mantener la concentración durante viajes largos.
El hecho de seguir a alguien te hace estar más despierto o al menos, eso me pasa a mi.

El mejor condutor-referencia que he tenido me ha durado todo el viaje.
Unos 400 Km. en los cuales hemos ido prácticamente todo el trayecto uno detrás de otro.
Llevaba un coche igual que el mío pero en azul oscuro.
Era un hombre que viajaba con un señor mayor a su lado y una mujer en el asiento trasero.
Me dio pena separarme de él cuando llegué a mi salida.

Me pregunto si le habrá dado pena a él también.

viernes, mayo 20, 2005

Nudos II

He soñado con mi abuela dos noches seguidas.
El primer sueño no lo recuerdo, pero sé que ella estaba allí y me desperté con un sentimiento enorme de nostalgia y añoranza.

El segundo sueño lo recuerdo de manera borrosa.
Pero sé que ella volvía a estar allí y me miraba perpleja.
Era la primera vez que me veía con el peinado que llevo últimamente y se extrañaba, me daba consejos sobre ello, como siempre.

Ha pasado mucho tiempo desde que ella desapareció.
No pudimos despedirnos, la culpa fue mía.
Los últimos años de su vida los desconozco casi por completo.
Sólo sé que estaba mayor y que en su entorno no la cuidaban como debían.
Sólo hablaba con ella en ocasiones especiales, por teléfono y a veces me molestaba tener que hacerlo.
Y ahora, me avergüenzo por ello.

El otro día, en el supermercado, ví sus ojos, pero los llevaba otra mujer.
Muy maquillados, como a ella le gustaban.
Y algo se me estremeció por dentro.
Creo que a ella le gustaría saber que esa mujer los cuida y los maquilla con cuidado, como ella lo haría.

La distancia ha amortiguado un poco el dolor de mi pérdida.
Parece que la vida sigue igual o, lo que es peor, la vida SIGUE IGUAL, pero ella ya no existe.
Me siento culpable por ello. No por su desaparición, sino porque mi vida sigue tan descaradamente inalterada que me da escalofríos pensar en ello.

Y pienso en todas aquellas cosas que pude darle y no le di.
Y en todas aquellas cosas que debería haberle dicho y no le dije.
Todas las veces que pude ir a verla y no fui, porque los kilómetros que nos separaban eran muchísimos, pero esa excusa no hace que me sienta mejor.
Estas frases son tan típicas y simples que parecen de mentira, pero es así, es terriblemente sencillo.

A veces pienso que es como si la perdiera un poquito, cada día.
A veces, como hoy, lloro un poco más su pérdida.

Pero, luego, todo sigue igual.

jueves, abril 14, 2005

Aquellos maravillosos años

Ayer entré en una web en la que, si quieres y tienes un poquito de suerte, puedes contactar con los que fueron tus compañeros de clase.
No guardo amistad con ninguna de las personas que estudiaron conmigo, no sé nada de ellas, ni siquiera por terceras personas o amigos en común.

Y empecé a fantasear pensando que podría recibir un correo electrónico de alguien que hace más de 13 años que no veo.

Y en lo que nos diríamos si quedáramos para tomar un café, lo que pensaríamos el uno del otro, la cantidad de cosas que nos contaríamos, la historia de más de 10 años, resumida delante de un cappuccino.
Es una idea que me encanta.

Se me hace raro imaginarles trabajando, teniendo niños, casándose.
En mi cabeza y hasta que no les vuelva a ver, seguirán siendo pequeños siempre.

Me gustaría saber qué fue de ellos, cómo les va y si se acuerdan de que hace más de 13 años había en su clase una niña callada, tímida, algo despistada y malísima con las mates.

Yo les recuerdo a todos, con nombres y apellidos.
Me acuerdo de los enormes bocadillos que M. se traía para el recreo, con múltiples pisos y toda clase de ingredientes.
Las obras de teatro gracias a las cuales conseguíamos escaquearnos de alguna que otra clase de lengua.
Las fiestas de los cursos superiores en el gimnasio del colegio.
Los partidos de voley contra el Liceo Francés.
Los ensayos del coro en el salón de actos y mil cosas más.

Sólo me queda cruzar los dedos y esperar.

miércoles, abril 13, 2005

No sé contar

No soy capaz de contar a los demás las cosas que me pasan.
Me he dado cuenta hoy, más que nunca, hablando con una amiga por teléfono, sobre el fin de semana pasado.
Ella me pregunta que tal, yo contesto: bien.
No me salen más palabras.
No soy capaz de empezar a contar qué he hecho, qué he visto, con quién he estado...


Mis amigas son todo lo contrario, cuentan todo, con pelos y señales, incluso las cosas que no tienen que ver directamente con ellas.

Así, como un culebrón, vivo las historias de las amigas de mis amigas, tanto que ya es inevitable que cada vez que hablo con ellas les pregunte que tal menganita con el novio y que tal fulanita con aquel lío en la universidad, aunque no las conozca ni de vista.
Y cuentan como se sienten, qué les duele, todo lo que piensan aunque sean cosas sin importancia.

He intentado analizarlo un poco y creo que el mío es un problema básicamente de autoestima.
Porque quizá el hecho de tener la necesidad de contar en todo momento y a todo el mundo qué pasa por tu cabeza, como te sientes, qué vas a hacer e incluso con cuanta frecuencia vas al w.c. puede estar directamente relacionado con la importancia que te das a ti mismo.

Y yo no me siento lo suficientemente importante como para pensar que a los demás les puede interesar con cuanta frecuencia voy al w.c.
Soy callada, introvertida...también soy sensible ... pero temo que las dos primeras cualidades tapan todas las demás y lo único que parece es que soy una persona borde y poco accesible.

viernes, abril 08, 2005

Retama

Qué extraña es la memoria y qué extraña es la forma que tiene cada uno de gestionarla.
Lo que para algunas personas son situaciones, frases o hechos inolvidables, para otros pasan del contacto visual o auditivo a la papelera, sin ni siquiera pasar por el cerebro.

¿Qué es lo que hace que cada uno le dé un grado de importancia distinto a cada acontecimiento vivido, a cada frase escuchada?

Así nos encontramos un día, charlando con otra persona, recordando un momento en particular, en el que ella también estaba presente y nos damos cuenta de que, lo que para nosotros es un recuerdo clarísimo, de esos que, al cerrar los ojos te parece estar viviendo todavía, estar sintiendo su olor y su tacto… para tu interlocutor, que también estaba allí, ha pasado directamente a ser un hecho falto de cualquier atisbo de recuerdo.

Empecé a darle vueltas a este tema ayer, estando en el coche con mi padre.
Todo surgió mientras hablábamos sobre su última creación: Un horno de leña para el jardín.

Él me comentaba que necesitaba encontrar retama en algún sitio para así poder fabricar una escoba con la que limpiar el interior del horno, eliminar la ceniza y dejarlo listo para la próxima utilización.

Automáticamente, al escuchar la palabra retama, como un flash, me vino a la cabeza un recuerdo de mi infancia en el que…

…aparecía mi madre haciendo malabares en una zanja, en el lateral de una carretera de campo, para arrancar un ramo de retama y ponerlo de adorno en el jarrón de la mesa del comedor…

… mi madre no sabía que la retama, sin una herramienta adecuada como puede ser un cuchillo o unas tijeras, es imposible de cortar.
Y allí estaba ella, colgada literalmente de aquel ramo, tirando con todas sus fuerzas en el lateral de aquella zanja, hasta que se le resbalaron las manos y acabó dando con sus huesos en el suelo y rompiéndose el tacón de uno de sus zapatos.
Se quedó en el suelo partiéndose de risa un buen rato y luego se levantó y volvió como buenamente pudo con sus maltrechos zapatos al coche y diciendo: la próxima vez me traigo unas tijeras.

Y mi padre estaba al volante de aquel coche, pero no se acuerda de nada.

jueves, abril 07, 2005

¡¡Agrh!!

Yo, a las personas que, de repente, se ponen a hacer ruido sólo por el simple disfrute de verificar cuanto jaleo son capaces de hacer con las herramientas que tienen más a mano (ya sea un boli, o sus propias manos, los tacones de sus zapatos, etc.), no las soporto.

Tengo un compañero de trabajo que, en cuanto dan las 14 y empieza la hora de descanso para la comida, saca una pelota de tenis y empieza a hacerla rebotar contra la mampara de contrachapado que tiene justo en frente de su mesa y arma un escándalo enorme.
Si fuese un crío, lo comprendería, pero no es el caso.

¿Por qué no te pones a buscar fotos porno en internet y dejas de dar el coñazo?

lunes, abril 04, 2005

Con buen pie

Esta mañana, llego a la gasolinera para repostar y hay muchísima cola.
Bueno, no importa, espero escuchando musiquita en mi coche.
Ya hay algo que me mosquea porque uno de los chicos que te echan la gasolina me empieza a hacer aspavientos y los demás se le quedan mirando con cara de asombro, como diciendo “este está loco”.
Como se me da genial hacerme la despistada, hago como que no he visto nada y sigo cantando a voz en grito “Angie” de los Rolling.

Por fin es mi turno.
Me bajo del coche cartera en mano y viene el de los aspavientos a atenderme.
No me da tiempo a decirle que me llene el depósito que empieza a gritarme, pero mirando hacia otro lado, que está hasta los cojones de que todo el mundo vaya a esa puta gasolinera, que hay muchas más gasolineras en el pueblo y por qué coño tenemos que ir todos a esa.

¿Por qué me empiezo a cabrear seriamente cuando ya no puedo hacer nada para descargar mi enfado?
Porque, sin decirle nada, le he pagado y me he ido.
Pero cuando estaba a varios Km. De allí me he empezado a preguntar por qué, ¿¿¿¿por qué no le he pegado una buena contestación y no he puesto una reclamación????

¿Es normal que me haya pasado todo el camino hasta mi trabajo (unos 50 Km.), imaginando las cosas que tendría que haberle dicho a ese imbécil?
En situaciones como esta, no me soporto.

Bonita manera de empezar el día.

viernes, abril 01, 2005

Mi Estupendo

Molestabas a las niñas, de pequeño.
Te dedicabas a tirarles de las trenzas a aquellas criaturas que paseaban por el parque enfundadas en suaves vestidos rosa y recogiendo margaritas con las manitas limpias.
Tramabas bromas pesadas y sustos tremendos.
Planeabas la mejor manera de hacerlas chillar con todas sus fuerzas.
Disfrutabas viendo sus caras indignadas.
Amenazando con manchar sus ropas con tus manos sucias de barro y chocolate.

Te gustaban.

Y habrías querido que te tragase la tierra si algún día, alguno de tus amigos se hubiese enterado de que defendiste a aquella niña morena, de ojos verdes, el día en el que el más prepotente de la clase intentaba quitarle su merienda.


Así es como te imagino de niño y así es un poco como sigues siendo ahora:

Travieso pero adorable.

Ayer empecé a escribir sobre ti y qué sorpresa, esa misma tarde me mandaste un mensaje. Nuestra extraña relación, que no sabría muy bien como definir, está tejida con casualidades y coincidencias.
Por eso es tan especial.

Y por eso, a pesar de todo, es como si fueras un pedacito de mi y tengo una espina clavada muy profundamente, desde aquel día en el que me contaste...

Que te mejores pronto, "estupendo".

martes, marzo 01, 2005

Minino

Cuando yo era pequeña teníamos un gatito que se llamaba Minino.
Mis padres habían adoptado a Minino y a su mamá porque los necesitaban para quitarse de encima los ratoncitos de campo que paseaban a sus anchas por nuestro jardín.
Minino era muy pequeño, era un gatito negro muy juguetón.

Cuando mi hermana se sentaba en el suelo a ver la tele, Minino se escondía detrás del mueble en el que estaba el televisor y cuando ella se distraía, el gato corría hacía la mano sobre la que estaba apoyada, le daba dos toquecitos con la pata e inmediatamente volvía a esconderse.

Y repetía la misma operación mil veces, hasta que mi hermana se ponía a jugar con él o hasta que él se hartaba de intentar llamar su atención inútilmente y se iba al jardín a cazar moscas e insectos varios, que en muchos casos resultaba bastante más divertido.

A Minino le encantaba darnos los buenos días por las mañanas. Trepaba por la colcha hasta subirse a las camas y después se plantaba delante de nuestras caras, maullando.
En más de una ocasión estuvo a punto de ser lanzado por la ventana, cual despertador inoportuno, pero afortunadamente estos incidentes se quedaban en simples amenazas y algún que otro grito.

Un día, estando aburrida en el jardín, tuve una idea genial.
Hacía calor y Minino estaba tirado en el cesped, medio derretido y recuerdo que yo pensaba que si los gatos sudaran como las personas, Minino estaría chorreando en esos momentos.
Y también recordé que mi madre me decía que no dejara que el gato se subiera a las camas porque estaba sucio.

Entonces vi un barreño en una esquina del jardín, el que mi madre usaba para llevar la colada al tendedero.
Y ni corta ni perezosa cogí la manguera y lo llené de agua fresquita.
Luego fui hasta donde estaba el pequeño felino, que no tenía ni idea de lo que se le venía encima, y le cogí en brazos.
Y lo eché al barreño, para refrescarle y limpiarle al mismo tiempo.

El pobre me miró fijamente durante unos segundos, su cara parecía querer decir: "¿Por qué lo has hecho?".
A continuación salío de allí como pudo y se fue corriendo mientras yo me quedé delante del barreño preguntándome qué había hecho mal.

A partir de ese día Minino jamás se atrevió a volver a casa.
Se quedaba en el tejado del vecino, mirando el jardín y maullando apenado.

Y mis 4 años y yo nos preguntábamos por qué a Minino no le había gustado el baño.

lunes, febrero 28, 2005

Paranoias (I)

El otro día lo estaba comentando con mi hermana.
¿Cómo es posible que en todas las películas y las series americanas pase lo mismo siempre?
Es algo que me saca de quicio.
No tiene importancia ninguna para el argumento de la serie/película, ni mucho menos, es un detalle menor y probablemente por eso siempre lo pasan por alto o no especifican.
Para no alargar demasiado supongo.
Pero, ¿cuando podré ver una película en la que los protagonistas planeen una cita como Dios manda?

Normalmente ellos quedan así:

-¿Te vienes al cine esta tarde? -
-OK -
-Perfecto, hasta la tarde entonces -

Pero...
¿DONDE? ¿A QUÉ HORA?
¡Nunca lo dicen!

Nada, a los protagonistas de estas escenas no parece importarles.
Quizá en América la gente quede así, pero si yo fuese la protagonista y hubiese quedado con ese guapetón con el que llevo tonteando 8 meses, me tiraría de los pelos.
Porque claro, sin saber a que hora quedas, no sabes el tiempo que tienes para arreglarte.
Igual te estás depilando una pierna y con los rulos en la cabeza y tachánnn, él llama a tu puerta y tienes dos opciones, a cuál peor:

A) Sales a abrir como buenamente puedes, en bata, con los rulos y la cera chorreándote por las piernas a la moqueta.
B) Finges que no hay nadie en casa y pierdes para siempre la oportunidad de salir con ese guapetón.

Pero, quién sabe, puede que en la parte de vida de los protagonistas que las películas no nos muestran, se llamen por teléfono y queden a una hora en algún lugar, y tú, pobre espectador de una vida recortada por los requerimientos del guión, ¡no te enteras de nada!
Porque si no, ya me dirán como lo hacen para calcular exactamente el tiempo de "chapa y pintura" y que el guapetón de turno llame al timbre justo en el momento en el que ellas se están echando un último vistazo delante del espejo.
Nos quieren hacer creer que sale todo perfecto por arte de magia, pero yo estoy segura de que se llaman.

jueves, febrero 24, 2005

Sueños (II)

Cuando era pequeña, tendría unos 8 años, tuve una pesadilla horrible.
Estaba en la casa donde vivía entonces con mi familia.
Me levantaba una mañana y la casa estaba sospechosamente en silencio y cuando iba hacia la puerta del salón veía, a través del cristal esmerilado enmarcado en madera de roble, una silueta inmóvil, extraña.
Me iba acercando despacio y la silueta seguía sin moverse.
Abría la puerta y veía a mi padre, inmóvil, como congelado y al fijarme en su cuerpo descubría que lo habían acribillado.

En otra ocasión soñé que estaba en una película del oeste en blanco y negro y había un personaje al que le faltaba una pierna, que se burlaba de mi.
Y recuerdo que lo único que quería era despertarme de esa pesadilla, pero no podía.
Cuanto más me esforzaba, más imposible lo veía.
Y el que se metía conmigo se reía y me decía que jamás me iba a volver a despertar, que me quedaría en ese sueño en blanco y negro para siempre...

jueves, febrero 17, 2005

Mario

Jorge prueba a leer: "Se lo dije porque las palabras estaban llenas de vida para mi. ¿No ha escrito usted nunca una carta sin la intención de mandarla, y la ha puesto en un sobre sin la intención de mandarla, y ha salido con ella... todavía sin el propósito de enviarla; y entonces ha oído cómo caía al buzón?" Sí, esto puede entenderse.

Esta Mañana. Mario Benedetti

lunes, febrero 14, 2005

Sueños (I)

Esta noche he soñado que vivía en un castillo inmenso con muchas de las personas que conozco, todos mezclados, la gente del trabajo, la familia, los amigos...
Era un castillo enorme con suelos de piedra y muchísimas escaleras y yo iba vestida con un traje de chaqueta negro, muy elegante.

Mis zapatos de tacón de aguja resbalaban por los escalones casi sin rozarlos, con la ligereza de una pluma.

Le pedía a un chico del trabajo que saliese conmigo y él lo celebraba como si llevara años esperando ese momento.
Al rato estábamos los dos cogidos de la mano, hablando con su primo, pero yo no conseguía mantener los ojos abiertos, como cuando te despiertas de un largo sueño y te molesta demasiado la luz del día.
Me preocupaba por cómo le iba a decir a Mr. N. lo que había ocurrido y cómo iba mi compañero a decírselo a su novia.

De repente aparecía un hombre con pintas de malo de cómic, con una capa negra larguísima y venía a matar al hermano de mi tío, ¡¡¡que en mi sueño era Santi el de "Los Serrano"!!!! (el actor Jesús Bonilla) Y sacaba una pistola y se liaba a tiros y yo esquivaba las balas tirándome por el suelo.
Después vi a toda la gente que vivía allí conmigo haciendo las maletas y yo recordaba que había dejado mi baúl en un lado de la entrada pero pensaba que en el coche de mi compañero de trabajo no iba a caber, así que lo abrí y saqué dos cajas de bombones y fue lo único que me llevé…

miércoles, febrero 09, 2005

100 cosas sobre mi (parte II)

  1. No soporto a las personas que recurren al chantaje emocional para conseguir lo que quieren de los demás.
  2. Compadezco a la gente manipulable.
  3. Se me pone un nudo en la garganta cada vez que veo a un niño llorar con todas sus fuerzas.
  4. Por eso sé que si algún día tengo hijos, acabarán mimados y malcriados.
  5. Me hacen sonreír los peatones que me dan las gracias cuando me paro en un paso de cebra con mi coche para dejarles pasar.
  6. Y me ponen nerviosa aquellos que, aunque me haya parado ya, se empeñan en dejarme pasar primero.
  7. Me gusta sorprender pero me dan miedo las sorpresas.
  8. Me pasaría horas mirando el mar y es una de las cosas que más echo de menos.
  9. Lo que más miedo me da en el mundo es ver sufrir a quién quiero.
  10. Sueño despierta casi todo el día.
  11. Cosas casi siempre imposibles y a veces ridículas.
  12. Tan ridículas que me da vergüenza contarlas.
  13. Me gusta mirar viejas fotos, sobretodo las de familia.
  14. Me encanta oír la lluvia en los cristales de mis ventanas por la mañana, cuando aún me estoy desperezando en la cama.
  15. Levantarme temprano los fines de semana y sentir que aprovecho bien el tiempo.
  16. Ir de compras con mi hermana y reírnos de las estiradas que trabajan en las tiendas de ropa.
  17. Me gusta sentirme útil y sentir que alguien me necesita para algo.
  18. Me pone nerviosa la gente que se pone a recoger los platos cuando casi no te ha dado tiempo ni a terminar de comer.
  19. Soy muy desordenada.
  20. Soy tan desordenada que pierdo las cosas que guardo en mi ordenador.
  21. Me hace gracia tener prisa, porque siempre llego a tiempo.
  22. Porque soy el caos, el desorden personificado y un desastre total pero muy puntual.
  23. Aunque esperar no me saca de quicio.
  24. Quizá se deba a que soy muy paciente.
  25. Cuando me levanto de mal humor no soporto ni que me hablen y contesto gruñidos (si es que contesto algo).
  26. Soy consciente de que consolar a los demás con palabras no se me da bien.
  27. No tengo héroes, ni cantantes preferidos, ni grupo, ni actores…
  28. Me gusta leer curiosidades sobre películas, actores, cantantes…
  29. Me intriga la astronomía.
  30. Disfruto cuando discuto sabiendo que tengo toda la razón.
  31. Pero si me equivoco, sé pedir perdón.
  32. Aunque me cueste, porque soy orgullosa.
  33. Muchas veces he perdido el contacto con alguien, por mi culpa.
  34. Disfruto de las charlas entre mujeres de distintas edades.
  35. Me intrigan las tradiciones de todo tipo.
  36. Me atraen las personas tímidas.
  37. Y los hombres con camisa.
  38. Cuando me pongo muy nerviosa a veces me dan ataques de risa incontrolables.
  39. No suelo cantar en la ducha.
  40. Canto muy mal.
  41. Me encantan las cremitas y potingues y me embadurno de body milk por lo menos una vez al día.
  42. Odio las llamadas perdidas, nunca sé qué quieren decirme con ellas, (que se acuerdan de mi? quieren que les llame? han llegado? vienen para acá? quieren comprobar que mi móvil funciona¿¿¿?).
  43. No atiendo ninguna llamada de número desconocido y mucho menos oculto.
  44. Me crispa la gente exageradamente insistente.
  45. Cuando conseguir hacer algo se convierte en un reto para mi, no paro hasta lograrlo.
  46. No soporto que me presionen.
  47. Me llevo fatal con las personas egoístas.
  48. Y agarradas!
  49. Soy incapaz de ahorrar.
  50. Tengo muchísimas cosquillas.
  51. Nunca creí que pudiese escribir 100 curiosidades sobre mi y mucho menos que se me quedaran otras tantas o más en el tintero!

jueves, febrero 03, 2005

100 cosas sobre mí (parte I)

  1. Nací en el 78 y soy Libra, aunque no creo en el horóscopo
  2. Me encanta dibujar a lápiz y todo lo que tenga que ver con la creatividad
  3. Estoy enganchada a Internet
  4. Me encanta diseñar páginas web de todo tipo, lo hago por hobbie aunque no sirvan de nada
  5. Me vuelven loca las antiguas fotografías en blanco y negro
  6. Escucho a menudo música italiana y mientras suena voy traduciendo las canciones al castellano mentalmente, es una manía
  7. No soporto que me regalen peluches
  8. Me encanta regalar cosas
  9. Me llevo muy bien con mi familia
  10. Soy coqueta, pero no presumida
  11. Soy extremadamente susceptible, tímida e introvertida
  12. Sensible
  13. Demasiado sensible, pero no exteriorizo mis sentimientos muy a menudo
  14. Evito por todos los medios llorar en público
  15. Soy propensa a analizarlo todo: frases, circunstancias, comportamientos
  16. Debido a ello me complico la vida yo sola y enredo situaciones de lo más sencillas, porque si
  17. No hablo mucho
  18. No sé programar el video :S
  19. Se me dan muy mal las matemáticas
  20. Me gustan las personas cariñosas, pero no soy muy efusiva con las personas
  21. Nunca salgo sin pintarme los labios
  22. No me gusta hablar por teléfono
  23. Me gustan los viajes con desplazamientos largos, en coche o en tren
  24. Sonrío a menudo
  25. En mi mesilla de noche hay 4 libros que no he terminado de leer, un gato de madera, una taza llena de lápices, un bloc de dibujo, cajitas redondas, de colores llenas de muestras de colonia, una lámpara naranja en forma de pera y un portarretratos con una postal que un amigo me envió desde París
  26. No me gusta mi trabajo
  27. Quisiera aficionarme a algún deporte y hacer ejercicio a diario, pero no soy una persona constante y casi nunca termino lo que empiezo
  28. Tengo fobia a las arañas y a los saltamontes… ah y a algún que otro bichito por el estilo
  29. No me gustan los sitios llenos de gente
  30. Me encantan los gatos, los prefiero a los perros y no me asustan los ratones, al contrario, me inspiran simpatía
  31. En realidad me llaman la atención todos los animales
  32. Cuando era pequeña quería ser veterinaria
  33. Admiro a las personas que tienen el valor de cambiar su vida de un día para otro, sin miramientos
  34. Soy adicta al café
  35. Me encanta el zumo de pera
  36. y el helado de pistacho
  37. y el regaliz negro
  38. Apenas como carne
  39. y si la como, ha de estar pasada, cual suela de zapatos
  40. No tolero muy bien el alcohol y cuando bebo, suele ser vino en alguna cena o celebración
  41. No me gusta mi nariz
  42. Me encantan las chaquetas y abrigos largos
  43. El invierno y la nieve
  44. Acurrucarme en el sofá con una manta XXL
  45. Mi carácter a veces es muy difícil de entender
  46. A veces puede parecer que me enfado sin motivo
  47. Pero en realidad lo que ocurre es que mis motivos son difíciles de explicar
  48. Por ello causo malentendidos que casi nunca me molesto en aclarar
  49. Porque pienso que no me comprenderían y una de las cosas que menos soporto es sentirme estúpida
  50. Odio la sensación de estar molestando

Faltan 50... Continuará...

miércoles, febrero 02, 2005

Inevitable

Había una pared pintada de rosa, al final de aquel pasillo.
Y ese rosa se reflejaba en aquella estatua blanca, la representación de la Venus de Botticelli.
Solía jugar con ella como si de una muñeca se tratara, me daba rabia no poder peinar su pelo, que ondeaba, pero inmóvil, alrededor de su cara.
Pensaba en todos los peinados que no podía hacerle a mi muñeca de piedra.
Le hacía vestidos con mi bufanda, no quería que ella pasara frío.
Algunas veces me colaba en el salón "de visitas", una habitación a la que me habían prohibido la entrada desde que empecé a dar mis primeros pasos.
Allí era donde estaban los objetos que se consideraban valiosos, las fotos enmarcadas en plata, las figuras de cerámica, la cristalería fina y los recuerdos de viajes.

Desde que tuve uso de razón quise aprender a leer sólo para averiguar qué significaba aquella dedicatoria, en la esquina de la antigua foto en sepia de esa chica de ojos tristes, a la que, según dicen, me parezco tanto.
No quería que otra persona la leyese por mí, quería recibir el mensaje directamente de manos de quién lo había escrito.
Había también fotos en blanco y negro de niños, solo chicos y también parecían tristes.
Solía pensar que estaban así porque nadie entraba nunca en esa habitación.
A veces me quitaba los zapatos y me subía a una de las sillas, forradas de terciopelo verde, para alcanzar la cestita en la que guardaban, para las visitas, los caramelos Rossana, rellenos de crema de nata y los bombones con avellanas que se llamaban besos.
Mientras los saboreaba me sentaba en el suelo al lado del aparador y miraba fotos de aquella gente a la que nunca conocí, pero de la que sabía muchas cosas.
Gente que posaba al lado de coches antiguos, con sonrisas perfectas estampadas en la cara.
Y recuerdo la cocina... con sus cortinas amarillas de cuadritos cubriendo la puerta de la terraza.
Siempre olía a café recién hecho.
La bandejita ovalada de hierro esmaltado, que se usaba para apoyar la máquina de café, aún puedo sentir el relieve de las gotas de pintura bajo mis dedos, me encantaba ese objeto.
La miraba, la tocaba, le daba la vuelta, la volvía a girar...
Ojalá hubiese podido conservarlo, lo guardaría como el más valioso de los tesoros.
El bote de cristal donde se guardaban las galletas, siempre lleno.
Y aquel hueco en el armario bajo, en el que me solía esconder a menudo cuando sabía que me había portado mal y la bronca no tardaría en llegar...

Sólo cuando ella se fue aprendí que cuando una persona desaparece, se lleva muchas cosas.
Todas aquellas que únicamente tenían sentido cuando ella estaba viva.
Todo un mundo, el mundo que rodea a cada uno de nosotros.

Y me pregunto dónde habrán ido a parar sus manías, su sonrisa, la agilidad de sus manos, su abrigo rojo...
...y mi infancia, que no puedo evitar recordar cuando pienso en mi abuela.

martes, febrero 01, 2005

Home sweet home

A veces me pongo a fantasear sobre el día en el que tendré mi propia casa.
No es que sea algo que necesite urgentemente, pues ahora mismo estoy muy a gusto viviendo en casa de mis padres.
Pero me gusta imaginar cómo decoraría mi casa, de qué color pintaría las paredes de cada estancia, si pondría una mampara o una cortina en la bañera...
A veces paso por delante de una tienda de muebles o de menaje y me quedo embobada mirando el escaparate, imaginando cuanto me gustaría tener mi propio salón para poder colocar esa cajita de madera o aquel cojín rojo y suave.
Quizá sea por eso por lo que me he divertido tanto creando este blog, amueblándolo, pintando sus "paredes".
Decorando esto que será, a partir de hoy, mi hogar virtual.

Bienvenid@