miércoles, octubre 05, 2011

Llevaba 3 años leyendo el blog de una chica de mi edad que a los 30 descubrió que tenía un bultito en su pecho izquierdo.
Hasta aquel entonces había llevado una vida tranquila: Tenía un trabajo que le gustaba, una óptima relación con su madre, acababa de empezar desde hace 6 meses a salir con un chico al que llamaba "Alguien" en su blog.
Y de golpe su vida se paralizó.

Contaba todo lo que le ocurría día a día, la quimio, las operaciones, las revisiones.
3 años luchando con uñas y dientes, sin perder la ilusión y la esperanza, sin dejar de hacer planes.

Ella quería abrir una casita rural y seguir adelante con su pasión, que era la apicultura. Le ponía nombres de mujer graciosos a los panales y había diseñado unas etiquetas para los tarros de su miel con un nombre que era una mezcla del suyo y el de su novio.
Aún estando en el hospital en sus condiciones, hace 6 meses pujó por la compra de una casa de campo para, si algún día mejoraba, hacer realidad su sueño.

Desde hace unos meses nos dio a entender que tarde o temprano nos dejaría.
Cuando nos contaba que en las revisiones salían continuamente más cosas malas, cuando nos decía que su última esperanza era convivir con la enfermedad... sabíamos que esto acabaría así. Cuando de oncología la pasaron a cuidados paliativos, nos temimos lo peor.

Pero ella seguía escribiendo con esa alegría y esa chispa que a tantos nos cautivó.
El 15 de agosto se casó en la capilla del hospital con su "Alguien".
Contaba en su blog que habían elegido esa fecha porque así el día de su aniversario sería festivo para siempre y además coinicidía con el cumpleaños de su hermano pequeño, fallecido años atrás en un accidente laboral.

Organizó su boda en 3 días y cuidó hasta el mínimo detalle: El vestido de novia, la tarta nupcial coronada con unas figuritas de Superman y Blancanieves, el cocktail a las puertas de la iglesia, los adornos de la silla de ruedas que necesitaba porque no podía andar mucho tiempo sin cansarse... Compartió con todos nosotros todos los detalles de la boda y un periodico publicó en su web un album de fotos y el video del evento y me emocioné al verlos.
Ella soñaba con su luna de miel fuera del hospital, pero mientras tanto las enfermeras les habían preparado una habitación con una cama doble para que, por lo menos, pudiesen dormir juntos esa noche.
Al verlos tan sonrientes y felices, por un momento pensé, creí, confié en que pudiese obrarse el milagro.

Ayer entré en su blog como cada mañana para saber cómo le iba y la única novedad que había eran miles de mensajes en un último post en el que contaba que había ido un equipo de un programa de televisión a hacerle un reportaje.
Parecía contenta, busqué el video en youtube y ahí estaba ella, dulce y sonriente, diciendo que en el fondo era una persona afortunada porque a su alrededor había muchísima gente que la quería.

Abrí los comentarios, sabiendo lo que me esperaba: ella ya no estaba.

Había pasado los últimos dos días en coma. Había un mar de comentarios de despedida, de los miles de personas que seguían su blog. Gente para la que, al igual que me sucedió a mi, leer su blog había sido como recibir de golpe una ducha fría: nos despertó.

Desde hace tiempo decidí fijarme con detalle en cada momento de mi vida para disfrutarlo hasta el fondo, sobre todo de los momentos insignificantes, diarios, de cada abrazo y de cada beso, de un paseo aunque sea para ir a comprar el pan y leer su blog ha intensificado ese querer vivir cada momento como si fuera el último.

Descansa en paz, abejita, me has enseñado mucho.

jueves, septiembre 15, 2011

La mia estate

Me hace gracia ese grupo que hay en Fb que se llama: "Me encanta el verano, es mi día favorito del año".
Aquí en Coruña la cosa no ha estado demasiado bien meteorologicamente hablando y este verano, estuvieras donde estuvieras, siempre había alguien quejándose del tiempo.
Y por supuesto, en cuanto sale un rayito de sol, todo el mundo sale corriendo hacia la playa como si no hubiera un mañana.

Poco a poco estoy asentando mi vida en esta ciudad y este es el primer verano entero que paso aquí (si obviamos una semana por las "casi" rías baixas y otra en Madrid). Ayer, después del trabajo, Él y yo nos acercamos al centro para dar una vuelta. Bajamos por el paseo marítimo desde Riazor y fue una pena no llevar el bikini, porque me habría tirado al agua de cabeza.
La intención era dar una vuelta por Calle Real, pero conseguí convencerle de que antes bajáramos a dar un paseo por la orilla...

Había una luz preciosa de "casi" atardecer, muy poca gente en la arena, algunos chavales haciendo surf o intentándolo e íbamos hablando de tonterías sin mucha importancia y me sentí afortunada por estar en ese lugar viviendo ese momento.
Más tarde subimos la enorme escalinata de Orzán y nos adentramos en las callejuelas del centro dirección a el Caffé Vecchio, donde sirven (a mi parecer) uno de los mejores cappuccinos que puedes probar por estos lares (y he probado muchos).
Pasamos por delante de la Bombilla y una vez más me pregunté qué gracia tiene comerte un pincho de pie, en una callejuela, sobre todo si con una mano sujetas un plato de plástico y con la otra, una cerveza.

El resumen del verano, más o menos, es esto:

- Ponerse las gafas de buceo, tubo en la boca y a descubrir el fondo del mar... sabíais que en la playa de Riazor, muy cerca de la orilla, hay unos peces ENORMES?

- Descubrir pequeños paraisos a una horita y media de casa. Playas preciosas de arena blanca y fina, aguas cristalinas en miles de tonos de azul, y lo mejor: no están invadidas por los turistas!

- Pasar de un día de verano de lo más caluroso a un día de otoño casi invierno, a un día de primavera de lo más agradable... y así.

- Una semanita en casa de mis padres, para comprobar que hay cosas que nunca cambian.

- Hacer nuestra primera hoguerita de san Juan, Él, una botella de vino y yo y saltarla... y pedir deseos aunque... ¿qué más se puede pedir?

- "Churrascada" con los familiares de Él en una finca perdida en medio del campo y darse cuenta de las muchas similitudes que hay entre nuestras familias. Sentir que te tratan con mimo y cariño, que te cuidan.

- Descubrir los secretos de "Punta da Barca" y todo lo que cuentan sus piedras.

- Sacar mi vena "cabra montesa" para trepar montañas y ganar un premio único: unas vistas increíbles.

- Reencontrarme con P. en una estación de tren, despedirnos en el areopuerto, echarla de menos aunque sea insoportable.

- Tirarnos en la playa con la única misión de no quemarnos, relajarnos y disfrutar de los días libres... darnos cuenta de que somos culos inquietos, ir corriendo a casa a hacer el petate y a explorar nuevos mundos!

- El atardecer en Cabo Vilán y sus lagartos gigantes...

...y en resumen sentir que tengo suerte!

viernes, julio 15, 2011

Scena muta

Es como definiría el comportamiento de Él cuando su madre dice algo que no viene a cuento.
Hacer "escena muda" o dicho de otra forma, no decir ni "mu".

¿Por qué algunos hombres son incapaces de decirles que no a sus madres?

Incluso cuando lo que están diciendo es algo que no tiene ni pies ni cabeza, ellos se callan.
El otro día, mientras me desahogaba con mi madre por el tema suegra (le cuento algunas cosas que pasan por aquí y la pobre se queda alucinada, creo que no voy a contarle nada más, para que no surjan antipatías XD) me dijo que cuando se casó con mi padre se fueron a vivir a casa de la suegra una temporada mientras encontraban casa y que esa temporada fue un infierno peor que la muerte.


El caso es que lo que le hacía mi abuela es lo mismo que me hace mi suegra, pero de una forma bastante menos sutil.
Y mi padre, a pesar de saber y ver lo que ocurría, se callaba, porque según él estaba "entre la espada y la pared".

"Nunca te posicionarás" debe ser el lema... y me hierve la sangre y se me llevan mil demonios endiablados y rabiosos.

¡¡¡¡¿¿¡¡¡Por qué???!!!!???

¿Acaso te parece normal que tu madre decida venirse a dormir el único fin de semana en que vienen mis padres? ¿teniendo en cuenta que solo tenemos 2 camas de más y que alguien (mi padre) tendría que dormir en un colchón en el suelo? ¿teniendo en cuenta que ni siquiera se conocen y que las dos madres tendrían que compartir habitación?
¿Acaso te parece normal que tu madre decida lo que tengo que cenar?
¿Te parece normal que se pase la vida diciendo esto está sucio, lo otro da pena?

Mi estado zen de momento aguanta, aún no le he puesto una mala cara.

Lo que me pasa ahora es que al tenerla aquí, echo aún más de menos a mi madre.

martes, julio 12, 2011

Vi presento mia suocera

Éstos días ha venido mi "suegra" a pasar un tiempo de vacaciones.
No sé que tiene la palabra "suegra" que me suena despectiva de por sí.

Ella venía todos los años por estas fechas antes de que yo llegara.
El caso es que antes de que decidiera venir este año también, me sentía un poco incómoda.
Por un lado porque no me parecía bien que por estar yo aquí se privara de sus vacaciones de todos los años (estos días aquí eran su único respiro en todo el año, desde hace unos años) por otro lado porque la idea de que se viniera a pasar unos días me daba pánico.

Y es que ya sabemos todos como funcionan estas cosas.
Antes de que yo viviera aquí, ella venía y lo hacía todo. Ahora que estoy yo... ¿quién es "la mujer de la casa"? ¿Ella o yo? ¿Y si soy yo y no le gusta como cocino y como organizo las cosas? ¿Y si es ella y se piensa que soy una comodona que quiero que me lo den todo hecho?
Empecé a marear a Él con preguntas como:

¿Le gusta el pollo?
¿y la pasta?
¿Crees que debería cambiar esto de sitio?
¿Qué deberíamos comprar antes de que venga?

Y venga a limpiar y re-limpiar todo.
Y es que una vez me hizo (literalmente) la prueba del algodón, pero lo hizo de tal manera que ni siquiera llegó a sentarme mal.
Además, ella se dedicó toda la vida a la limpieza, era de esperar (también, qué mala suerte la mía, una suegra especializada en limpieza, ahí, rizando el rizo).

El caso es que tengo dentro una especie de enfermedad que me hace querer recibir a la gente que viene a casa como si estuviera en un hotel. ¿Que desayuna tostaditas de pan integral? Hago un estudio de mercado sobre cuales son las mejores tostaditas integrales que existen y se las presento en gran variedad de formas y colores en una cesta de mimbre moniiiiisima ¿Le gusta tomarse una coca-cola de vez en cuando? Ante la duda compro coca normal, cero, light y sin cafeína.

Vamos a cambiar este cuadro de sitio que hará su habitación más acogedora.

Mi pobre Él estaba acojonado, creo que se sentía como si dos planetas fueran a colisionar delante de sus ojos de un momento a otro y no pudiera hacer nada para impedirlo.

Ahora que ella está aquí, me alegro de que haya venido. Nos apañamos bastante bien entre las dos y si es cierto que ella es un poco "invadente" que diríamos en Italia, (cómo se traducirá?) en cuanto a las cosas de la casa, a mí, sinceramente... ¡me da igual! Es una mujer muy sencilla, muy como mi madre y nos llevamos bien.

Ha cambiado de sitio todo lo que había en los muebles de la cocina. De vez en cuando dice cosas como: "He lavado nosequé, porque estaba un poco sucio" o "estas cortinas piden agua".

¿Vamos a discutir por ello?
Mi nueva mentalidad "zen" me lo impide y sinceramente, ni siquiera me sienta mal, ni una pizca, porque si dicho así puede parecer un incordio, estoy convencida de que no lo hace con mala intención.

De lo que hablaremos en el siguiente capítulo, es de la relación "tu pareja con su madre", a veces puede llegar a ser inquietante y, por qué no decirlo, irritante.

jueves, julio 07, 2011

Le vacanze che vorrei

E all' improvviso la voglia di tornare in Italia.
É vero, ci sono stata con Lui l'anno scorso, quando come due folli abbiamo deciso di andarci in macchina per fare un viaggetto "on road". Si, però... da Firenze in su.

Ho voglia del mio sud, non voglio turismo, ne sfacchinate al sole per vedere cento chiese e mille monumenti. Voglio vivere all' italiana per un po', alzarmi la mattina presto ma non per correre a vedere chissà che piazza o quale palazzo... alzarmi la mattina presto per andare a prendere il cornetto caldo, al bar, quello con la marmellata di albicocche con lo zucchero a velo sopra, che tanto qui in Spagna non sanno mettercela la marmellata nei cornetti (e che ci vuole?).

Fare un giro al mercatino a sentire i fruttivendoli che urlano in salernitano, un salto a piazzetta Tafuri dove giocavo da bambina mentre mio padre stava nel negozio con i miei zii e sentire l'odore di caffè del bar Luna.
Una passeggiata sul lungomare a vedere le famiglie italiane che vanno in giro con il gelato in mano e comprare qualche cianfrusaglia tipo una borsa chanel tarocca o un orologio che tanto fra cinque minuti non funzionerà più.
Andare sotto al balcone della casa di mia nonna, in quel vicolo cieco dove mi affacciavo spesso con la testa fra le sbarre e la nonna che dalla cucina mi gridava "guarda che vai a finire giù, bambolella!" e piangere senza trattenere le lacrime neanche un po', star li per un attimo a sentire come scivolano via, per poi andare a lasciarle un fiore al cimitero e chiacchierare con lei.
Voglio prendere la macchina e andare a Napoli, a guardare il Vesuvio da lontano, come quando tornavamo a Roma la domenica e mamma diceva sempre "guarda, guarda il Vesuvio com'è bello" ed era bellissimo davvero.

E sentire le signore dei bassi che parlano in napoletano e i ragazzi che fanno "ciao bella" e per un momento ci credi veramente, ma tanto lo sai che lo dicono a tutte.
Andare in un supermercato a fare la spesa ed entrare nei negozi e niente... voglio una vacanza così.

Ma in tanto sono qui e non c'è neanche l'ombra di una vacanza italiana quest'anno. Il tempo è brutto anche se siamo a 7 di luglio e la spiaggia e vicina ma nuvolosa.

Ho cucinato la cena per due e aspetto che Lui torni, chissà che non riesca a convincerlo per partire di nuovo come due folli e stavolta gli faccio vedere l' Italia mia.

martes, julio 05, 2011

Imparare nuove lingue

El otro día estaba en una famosa fiesta romana que se organiza por estos lares, con la familia de Él al completo.
Pasamos bastante tiempo todos juntos y aunque aquello era una marabunta, después de comer algo pudimos sentarnos a tomar un café y charlar un poco.

Desde que estoy aquí no sé cuantas veces me han preguntado por mi gallego, si lo hablo, si lo entiendo, etc.
Debo decir que aunque aún no chapurreo siquiera, entiendo todo bastante bien (si el acento no es demasiado cerrado o no me hablan rápido).
Los primeros días, mientras andaba por la calle, al escuchar al primer grupo de gente que me crucé pensé: ¡cuánto italiano por el mundo! qué casualidad...
Pero no estaban hablando en italiano, evidentemente.
El acento de aquí es bastante "cantado" y la cadencia me recuerda mucho a mi idioma (por no hablar de los montones de palabras que se escriben y pronuncian igual).

El caso es que no toda la familia de Él habla siempre en gallego, pero suelen mezclar frases entre el castellano, sobre todo esas frases hechas intraducibles que todos los idiomas tienen.
Otros intentan hablar en castellano pero después de un rato vuelven al gallego, pero la verdad, no me molesta en absoluto porque lo entiendo, a mis padres les pasa muchas veces.

Me preguntaron si entendía y con toda naturalidad les dije que sí, que cada vez lo entiendo mejor y que me ayuda mucho ponerme a ver la televisión gallega.
Acto seguido mis cuñados (el hermano de Él y su novia) abrieron los ojos como platos, escandalizados... ¡Por Dios! ¿Cómo puedes ver eso??? qué horror...

La verdad es que me causó una impresión muy rara, pues estoy acostumbrada a que Él defienda todo lo gallego con cariño y muchas veces vemos la TVG juntos.
Les dije que todo me parecía muy entrañable, cuando veo las noticias y hablan de cosas que ocurren en los pueblos en plan:
Unos niños que no tienen marquesina donde resguardarse mientras esperan a que llegue el bus del cole.
Un pobre abuelo que murió atragantado en su aldea por culpa de un trozo de pollo.

Qué quereis que os diga, ¡me encanta! Es un reflejo de la vida tranquila que aún llevan aquí en muchos pueblos.
Nada de agresiones en el metro, violencia sobre indigentes, etc.
Hay hasta un programa en el que te cuentan cuánto vale el ganado.
A mí me encanta, pero ese día descubrí que hay una parte de la población que quiere desmarcarse de todo eso, como si fuera cutre o atrasado.

Me da igual que abran los ojos como platos, prefiero mil veces ver eso antes que ponerme a ver las noticias de Telemadrid o lo que es peor, "Sálvame" o programas similares y para estas cosas la tele funciona, cada día aprendo palabras nuevas!


jueves, junio 16, 2011

Processo di adattamento

El hecho de haberme mudado aquí como es lógico ha supuesto grandes cambios en la vida de ambos.
Si al principio me preocupaban los que afectaban a mi vida, al llegar aquí empecé a preocuparme por los que afectaban a la suya.
Lo primero que me echaba un poco para atrás (después de los evidentes hechos importantes como tomar la determinación de vivir con otra persona, etc) era el miedo a invadir su espacio.
Sí, porque vivimos en la que ha sido SU casa mucho antes de que yo llegara.
Y os podeis imaginar, la casa de un chico joven que vive solo... minimalista y sin ningún toque femenino (quitando el pasillo pintado de rosa que ya venía en el pack cuando él alquiló la casa).

¿Hasta dónde tenía yo derecho a cambiar las cosas?
¿Y si después resultaba que la impresión de vivir en SU casa y no en NUESTRA casa, no desparecía?

La solución más rápida y lógica para mí habría sido alquilar otra casa en la que empezar desde cero nuestra vida juntos, pero deshacernos del chollo que tenemos ahora nos parecía un delito.
Y cuando digo chollo, me refiero a chollo de verdad, porque una casa de 3 habitaciones, reformada justo antes de que él se mudara y a escasos metros de la playa de Riazor por un precio de alquiler ridículo (menos de lo que en muchos sitios cuesta alquilar una simple habitación)... dudo mucho que la encontremos.

Una de las cosas que menos me gustaba era una pared del salón que estaba prácticamente forrada con fotos de sus amigos/as.
No digo que uno al convivir tenga que dejar de tener fotos de la gente que conoce, pero una pared entera del salón... me hacía sentir un poco rara. De alguna manera acentuaba la impresión de estar viviendo en SU casa, pero no me atrevía a decirselo por miedo a que pensara que quería de alguna manera organizar las cosas... hasta que un día volví de dar una vuelta por ahí y me encontré la pared vacía y la propuesta de sustituir lo que había por fotos de nuestros viajes.

Un fin de semana me fui a Madrid a arreglar unos papeleos y al volver Él había reconvertido el cuarto de la plancha en despacho/taller para mí.
Así que el miedo que tenía poco a poco se fue esfumando y dejó paso a las ganas de poner las cosas a "nuestro gusto" a pesar de toda la gente que nos echa la bronca por comprar cosas para una casa que tenemos de alquiler.

¡Horror! ¡No se compran muebles y cosas bonitas para casas que no son tuyas!

Y si no me quiero comprar una casa nunca en la vida, ¿vivo en un sitio feo y a medio amueblar porque no me pertenece?

Poco a poco me voy sintiendo "en casa", aunque en las escrituras no estén nuestros nombres :-)

viernes, junio 03, 2011

Lavoro

Y un buen día, en plena crísis, en la época en la que encontrar un empleo de mileurista a jornada completa equivale aproximadamente a que te toque el gordo de Navidad, a que no adivinais quién encontró de la noche a la mañana un trabajo de mileurista con contrato indefinido a realizar desde casa y sin buscarlo siquiera?

Septiembre 2010: Una TazadeCafé renuncia a su anterior trabajo para perseguir el amor. Qué romántico, qué idilico... qué idiota, que dirian muchos. No es que el trabajo fuera una maravilla, pero era un trabajo y tal y como está el panorama... todos a mi alrededor empezaron a echarse las manos a la cabeza.
Después de enfilar la cola del paro de Collado Villalba (sí, justo en esa época salió por televisión dicha cola por la gran cantidad de gente que acudía y un lío que se montaba todas las mañanas entre los que se tiraban a esperar a que abrieran el chiringuito desde las 4 de la mañana y los listos que aparecian a las 8.55 y pretendían colarse) y de que me negaran la prestación que bien merecía después de 10 años trabajando y pagando mis impuestos, por cuestiones burocráticas absurdas, ya me veía vendiendo bisutería artesanal ilegalmente en el paseo marítimo coruñés.

Una mañana de finales de septiembre, estando tirada en el sofá delante de la tele como buena parada que era, lanzando improperios cada vez que en el telediario se hablaba de parados y de desempleo, con el portátil encima de las piernas, me llegó un mail.

Una amiga me pedía ayuda en nombre de su jefe, para traducirle un párrafo de texto del castellano al italiano. Su jefe estaba desesperado y le urgía mucho, estaba dispuesto a pagar lo que quisiera con tal de que le hiciese la traducción en el día.

Un párrafo de 3 líneas que traduje sobre la marcha sin darle ninguna importancia y le mandé 10 minutos después, indicandole que por tres líneas me parecía vergonzoso cobrar nada cuando (esta parte era solo para ella, no para el jefe) era una pobre parada desgraciada que estaba tirada en su sofá viendo a la Ana Rosa Quintana italiana en la Rai sin hacer nada.

La cosa se quedó en eso hasta que una mañana me llegó una llamada al móvil:

- Diga?
- OtraTaza? Buenos días, soy Mr.J., el jefe de tu amiga V.
- (Oh my good) Buenos días! (what the fuckkk???)
- Tienes la tarde libre mañana?
- (qué confianzas son estas?) mmm... mañana... mañanaaa... (espera que miro mi agenda de parada...) sí, creo que sí, por?
- Me gustaría que me acompañaras a una reunión.

No sé qué me llevó a presentarme ahí sin hacer más preguntas. Fui, más que pensando en un empleo, pensando en distraerme de mi situación, mover el culo del sofá y en echarle un cable al jefe de mi amiga V. en nombre de ella, quieras que no, siempre sería un punto a favor de mi amiga de cara al jefe.

La cosa consistía en ir a ver a un cliente italiano y presentarme como la nueva traductora de su proyecto. Yo me lo tomé a cachondeo, como un paripé y por eso fui muy relajada y natural. Si hubiese sabido que todo iba en serio habría sido un manojo de nervios, porque en eso me convertí, de la noche a la mañana, traductora de un gran proyecto, con la condición de poder trabajar desde casa (la empresa está en Madrid).

Dos semanas después ya tenía el contrato en la mano.

Otro día contaré cómo de traductora pasé a ser la maquetadora de una revista para una famosa cadena de supermercados y de nuevo diseñadora de páginas webs para la misma empersa.

Creo que está clara la moraleja:

Haz el bien y no mires a quién, puede que alguien te contrate y todo :)

viernes, mayo 27, 2011

Casalinga

No os lo vais a creer, pero a mis 32 años (ays) nunca había puesto una lavadora.
Sí sí, lo sé, es acojonante.
Cuando se lo comenté a la madre de Él... bueno. Ojiplática se quedó la mujer.
Sí... sé que quizá no debí decírselo, pero me he dado cuenta de que a veces soy incapaz de morderme la lengua, sobre todo cuando se trata de ridiculizarme a mí misma.
Qué lista soy.
Al volver a casa me preguntaba cómo puedo ser tan idiota, pero es lo que hay.

El caso es que desde que me vine a vivir aquí he aprendido a hacer un montóoooon de cosas y entre ellas se encuentra "poner la lavadora".
Menos mal que él llevaba muchos años viviendo solo cuando nos reencontramos, porque de lo contrario los dos estaríamos sin ropa o con ropa muy pequeña y desteñida.
Y soy tan absurda que por no meter la pata tengo una libretita en la que voy apuntando las instrucciones de las tareas domésticas.

Lavadora: Ropa color. Programa 5, dos tapones, cajetín central (por qué no pone en los cajetines de la lavadora a qué corresponde cada uno de ellos?).

Suelo: cocina detergente botella verde, 1 tapon. Tarima detergente botella azul 1 tapon.

En un recuadrito tengo la receta de las "cotolette" de mi madre.

En otro recuadro el número de teléfono del butanero (sí amigos, aún estamos con butano... qué le vamos a hacer)

Y lo que es más lamentable: en otro recuadro la dirección de casa y el número del teléfono fijo (también llamado "cuando no sabes ni donde vives ni cuál es tu propio número de teléfono").

Nos hemos repartido las tareas, algunas de las cuales me ha tenido que enseñar a desarrollar.
He descubierto que odio tender la ropa pero se me da bien la plancha... y que es mejor que cocine yo.

Los niveles de colesterol de Él han bajado estrepitosamente desde que soy yo la que cocina y no me lo invento, los últimos análisis de sangre lo certifican.
Menos mal que las mujeres de mi familia me enseñaron a cocinar.
Hace poco Él me confesó que antes no comía más que fritanga y comida precocinada lo cual, habiendo tan buena materia prima por estos lares, es un delito enorme.

El otro día me cimenté en la preparación de un caldo gallego, (qué che parece?) y salió rico y todo.

No tengo explicación para el silencio de tantos meses y la "verborrea" repentina de los últimos días.

martes, mayo 24, 2011

Andarsene di casa

Hace tiempo escribí en algún lado que admiro a las personas capaces de cambiar su vida de un día para otro.
Ahora que yo misma lo he hecho, entiendo que no estaba equivocada, porque hacerlo supone un gran esfuerzo en muchos aspectos de la vida.
Supongo que depende de la situación de cada uno, pero venirme a vivir tan lejos de mi familia me ha costado y me cuesta inmensamente.

Al principio me felicitaba a mí misma de lo bien que lo estaba haciendo.
Muy bien, has sido capaz de venirte hasta aquí y adaptarte a la situación sin despeinarte.
Nos queremos tanto y es tan bonita esta ciudad...

Ilusa de mí, creía que todo había sido un simple trámite.
No contaba con que, al trabajar en casa, iba a pasar mucho tiempo sola y me iba a dar mucho tiempo a echar de menos a mi familia.

Que se me caería la lagrimilla de vez en cuando al escuchar alguna canción de las que suele poner papá los fines de semana, que no iba a poder compartir los sábados por la mañana con mamá haciendo la compra, que iba a echar inmensamente de menos a mi hermana y mejor amiga que a partir de ahora tendría que planificar sus salidas y sus fines de semana sin mí...
... y que los haría sufrir con mi ausencia.

A veces me siento como si los hubiese traicionado.
Cuando vamos de visita los veo hablar entre ellos de cosas que desconozco porque ya no vivimos juntos y pienso que yo sigo formando parte de la familia pero no de la misma manera.
Se me hace tan raro referirme al lugar donde vivía antes como "la casa de mis padres", llevo poco tiempo aquí como para sentirme como en casa.
Estoy bien, soy feliz, estar aquí con Él es lo que quiero, y la idea de separarnos aunque sea un fin de semana me horroriza, pero la certeza de que la relación con mi familia nunca volverá a ser como antes se vuelve un nudo en la garganta de vez en cuando.

Madurar también es aceptar de una vez por todas que en la vida no se puede tener todo, que hay que renunciar a cosas importantes para encontrar el propio camino.

martes, mayo 03, 2011

A cena con lui

Cuando en una relación se alcanza un determinado grado de confianza, las cosas pueden llegar a ser poco menos que absurdas.

El otro día Él y yo fuimos a nuestro restaurante favorito a celebrar nuestro aniversario.
Tras colocarme estrategicamente unas tiritas preventivas, me puse unos zapatos rojos con un tacón de vértigo que nunca antes me había atrevido a usar.
Él decidió ponerse... unas bermudas vaqueras.
En fin, cosas que pasan.

Tengo que decir que con esos tacones una se siente más mujer.
Es una chorrada y evidentemente se puede ser muy mujer con zapatos bajos, pero de vez en cuando ese toque extremadamente femenino sienta muy bien (a los pies no tanto, pero bueno).
Mujer cuando estás sentada con las piernas cruzadas y toda mona... pato mareado en cuanto intentas caminar con normalidad por un restaurante que en lugar de baldosa tiene piedras en el suelo.

Pero hoy no he venido a hablar de tacones.

Volviendo al tema de la confianza y lo absurdo de algunas cosas.
Mientras estábamos esperando a que nos sirvieran unas zamburiñas rellenas (qué ricas por Dios)
escuché (sin querer, claro...) la conversación de la pareja que teníamos al lado.

Les acababan de traer la carta y de cantar algunos platos que se servían fuera del menú habitual
y de repente:


- Puesss... yo voy a pedir codillo relleno -
Dijo él, con un tono que sugería un tanteo más que una afirmación.
Mirada baja, perdida en la carta, como un niño que ha sido malo y espera su castigo con la cabeza gacha.

- Codillo!!! No cari, que luego vas a estar fatal toda la noche. -
La contestación de ella, tajante, sin dejar lugar a réplicas.
No te comes el codillo ni de coña. Punto.

Es evidente que el hombre estaba tanteando, lanzando un farol y si cuela cuela. Pero no coló.

Y digo yo.

¿A tí qué te importa lo que quiera comer o dejar de comer tu pareja?
¿Eres su madre acaso?
¿Te va a sentar mal a ti?

- Y tú qué te vas a pedir cari? -
La pregunta de él, supongo que para tantear el nivel de grasa permitida en la cena

- Ay, yo la berenjena al horno -
Como si la berenjena al horno fuese lo único comestible de toda la carta.

Mal asunto!!!

La misma escena se repitió cuando llegó el turno de los postres.

Yo pedí un maravilloso coulis de manzana con helado de vainilla y mi Él un maravilloso flan de mascarpone con frutos rojos que estaban para morirse.

La pareja de al lado compartió un sorbete de limón tras la negativa de ella a pedir postre individual.

Casi me sentía mal al ver la mirada del chico de al lado clavada en mi postre.

Disfruté mucho de la cena, me emborraché con el vino blanco y el licor café casero, fue una noche estupenda y me preguntaba si el chico de al lado se fue a casa igual de satisfecho.
¿Y ella? ¿no tendrá remordimientos por no haberle dejado darse el capricho de cenar lo que le venía en gana?

¿Cómo puede una persona llegar a la conclusión de que puede decidir qué pide su pareja en un restaurante?


(Modo "llevo un siglo sin actualizar y me pongo a escribir como si nada" off)

jueves, julio 22, 2010

Alzarsi presto

Nunca había estado en un lugar donde la gente hablara tanto y tan a menudo del tiempo.
Al principio me parecía absurdo, pero ahora entiendo por qué.

En las mañanas en las que Él entra temprano a trabajar, el despertador suena a las 5.30.
La semana de "primera línea" para Él es dura...

Podría quedarme en la cama mientras escucho los ruidos que hace en la cocina, el murmullo de las noticias en la tele, mientras prepara el café o entra de puntillas y a oscuras a buscar su ropa
Podría dejar que me diera un besito cinco segundos antes de salir por la puerta, y saludarlo con la sonrisa entre dormida y despierta... pero prefiero levantarme.

Así soy yo quien prepara el café con café.
Con café, sí, porque cuantas veces hemos hablado del número de cucharaditas de café que hay que echarle a la maquinita para que el agua se convierta en un café de verdad?


Quizá no tenga mucho sentido madrugar tanto para preparar un café que yo no consigo tomar tan temprano, a primera hora de la mañana siempre tengo el estómago cerrado.
Pero me gusta tanto compartir esa media hora de prisas y sueño...

Oigo el sonido de la ducha mientras la cocina se inunda con el olor a café recién hecho y el característico sonido de la cafetera. Al otro lado de la ventana, en el patio interior, está todo a oscuras y a estas horas no se oye ni el sonido de las gaviotas que habitualmente nos acompaña.

Después me quedo apoyada en el marco de la puerta del dormitorio, observando como se anuda la corbata delante del espejo de la cómoda...
Le sonrío y leo en su cara lo que está pensando: (de qué se reirá esta vez).
No es el momento de explicarle que sonrío simplemente porque soy feliz, a pesar de que sean las 5.30 de la mañana.

Nos despedimos en la puerta, me quedo observando cómo baja corriendo la escalera, porque para variar, llega tarde.

Vuelvo a la cama un ratito más, pero no sin antes abrir un poco la ventana, para dejar entrar esa brisa con olor a mar a la que ya soy adicta.

viernes, marzo 05, 2010

Vivere...

Si durante estos meses no he posteado nada, entre otras cosas ha sido para evitaros post cursis y con alto riesgo de colapso por subida de azúcar.

Estoy enamorada.
Lo tengo totalmente claro, clarísimo y creo que nunca me he sentido mejor en mi vida.
Y me estoy empezando a tragar algunas palabras de esas que empiezan con un: "Yo nunca..."
Glups.

Dicho esto, va a ser verdad que cuando una se encuentra realmente bien, no necesita venir aquí a deshaogarse.
Es una historia muy bonita, que viene de años atrás... que merece un post solo para ella.

Por otro lado, estoy alcanzando pequeñas metas en otro terreno y cada vez tengo más cerca el poder dedicarme plenamente a lo que realmente me gusta (a nivel laboral).
Cada día me llevo una pequeña alegría relacionada con este tema y tengo que hacer grandes esfuerzos para mantener la calma y no emocionarme demasiado con todo, no vaya a ser que de un momento a otro me lleve una desilusión.

Si pienso en hace un año no puedo creer que las cosas hayan cambiado tanto.
Y es que está claro: las cosas sólo pueden mejorar cuando una toma las riendas de su vida y hace realmente lo que quiere hacer con ella.
pd: lamentablemente se han perdido todos los comentarios que había en Haloscan :(

viernes, septiembre 25, 2009

Una vez alguien me dijo que amar de verdad significa desear con toda el alma que otro ser sea completamente feliz, aunque la única forma de alcanzar esa felicidad sea sin nosotros.

Me parece que esta reflexión describe un sentimiento que no siempre es aplicable al enamoramiento puesto que, cuando estás enamorado, lo normal es desear estar con la otra persona todo el tiempo posible.
Porque tu propia felicidad y tu bienestar dependen de ello.


El amor "romántico" casi siempre es egoísta...

martes, septiembre 15, 2009

4

Passano gli anni.
Sembra una frase cosí stupida e banale che forse non vale neanche la pena scriverla, ma un giorno guardi indietro e .. toh! È passato veramente tanto di quel tempo che ti stupisce come mai non te ne sei accorta "nel mentre".
Quattro anni e adesso ripenso a tutto questo tempo e l'unica cosa che mi viene in mente é la parola "perso".

Anzi no.
Anche la parola "soffrimento"
e "ansia"
e "vuoto".

Settimane passate a dormire su una sedia.
Telefonate all'alba, corse all' ospedale.
Fare cose che non mi spettano, per persone che non mi riguardano, a cui non interesso minimamente.

Ma chi cavolo sono io? Una versione moderna di Madre Teresa?

Mentre facevo la personcina premurosa, mentre mi sbattevo avanti e indietro, mentre trattenevo le lacrime quando, dopo tutte le mie attenzioni, mi mandava a quel paese per niente, per poi chiedermi scusa, per poi mandarmi di nuovo a quel paese. Mentre giravo da sola per le vie di quella cittá che non mi apparteneva... io perdevo.

Perdevo la stima in me stessa.
Perdevo la voglia di andare avanti
Perdevo i sogni.
Perdevo tutto, a cambio di cosa?
Un amore che non ricambiavo.

E la prova di tutto ciò è che, anche se la decisione è stata dolorosa, lui non mi manca, neanche un po'.

Sono molto arrabiata con me stessa e mi prenderei a calci nel sedere... se potessi.

C'è qualcuno che vuole farlo per me? Offro in cambio un caffé.
Grazie.

Adesso va un po' meglio.